El fracaso de Donald Trump en el ciclismo

En 1989 creó su propio Tour de Trump, una carrera ciclista internacional que recorría la costa este de Estados Unidos y pretendía rivalizar con el Tour de Francia.

Los delirios de grandeza del multimillonario estadounidense ahora reconvertido a político, y más que probable futuro candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, no son nada nuevo. Ya en 1989 invirtió en un negocio ciclista: el Tour de Trump, una carrera internacional en la costa este, desde Albany hasta Atlantic City, cuyo nombre es una clara alegoría a la mayor carrera de bicis del mundo.

En declaraciones a la cadena americana NBC, con la altivez que le caracteriza, Trump aseguraba: “Realmente miro hacia el futuro. Siempre lo hago con las inversiones, con ofertas, con cualquier cosa, y creo que este es un evento que puede ser tremendo en el futuro. La idea es que sea el equivalente al Tour de Francia”. Por si aún quedaba alguna duda sobre el desatino de sus palabras, el bueno de Donald, en un alarde definitivo de desconocimiento sobre la historia y tradición del ciclismo, también comentaba que su carrera podría atravesar Estados Unidos de costa a costa, cuando en el calendario internacional se encontraba encuadrada entre Giro y Tour.