El Giro completamente boca arriba. Chris Froome ha hecho reventado literalmente la carrera en uno de los pocos puertos que superaban la altitud de los 2.000 metros. En la Cima Coppi, el Colle delle Finiestre, el británico vencedor de cuatro Tours y una Vuelta lanzaba la apuesta definitiva al todo o nada. Y le salió cara. Con casi 80 kilómetros de etapa, ha mantenido su órdago y ahora está vestido de rosa.

Algo parecido a lo que hizo Nibali ya hace dos años. Solo que para esas alturas, la maglia rosa Simon Yates estaba ya descolgado del pelotón y le empezaban a caer primero los segundos y luego los minutos a una velocidad de vértigo. Mantuvo durante un par de kilómetros unos dos minutos de pérdida, que luego pasaron a ser siete en un abrir y cerrar de ojos. Y todo eso en el mismo puerto. A partir de ahí, Yates ya sabía que su Giro, muy meritorio sin duda, había acabado. En meta le han clavado 37 minutos.

Tom Dumoulin, que iba segundo y ayer parecía a un paso de volver a ganar el Giro, ahora es de nuevo segundo y sobre todo hoy ha sido claramente derrotado por Froome. El holandés ha entrado a 3’22» en meta por detrás de Richard Carapaz, Pinot y Miguel Ángel López. Durante todo el tramo llano que separaba el descenso de Sestrière de Jafferau, este cuarteto estuvo acompañado por Sebastian Reichenbach. Sin embargo, eso no hizo que las distancias con Foome se cerraran. Y es que el día pintaba a gesta desde el momento en que Elissonde lanzó a su jefe de filas en la descarnada subida a la Finestre, con las laderas aún nevadas.

Otro que también ha sufrido la batalla es Domenico Pozzovivo. El italiano, en un primer momento, se metió junto a Dumoulin en el ataque de Froome. Pero luego estalló por completo y terminó quedándose en un tercer grupo. Las distancias han sido tales que el menudo italiano, pese a ser 11º del día, ha llegado a más de ocho minutos y se despide de cualquier opción de podio.

Así que ahora queda todo con Froome por delante, con 40 segundos sobre Dumoulin. Tercero es Pinot a 4’17» y con 40 segundos de ventaja sobre Miguel Ángel López, con Richard Carapaz quinto y en lucha por la maglia bianca de mejor joven. Pello Bilbao sigue viendo la batalla desde un poco más atrás, pero sube al séptimo puesto de la general.

Y con todo esto, mañana quedan 214 kilómetros de alta montaña con final en Cervinia y un encadenado en los últimos 90 kilómetros: Tsecore, San Panteleon y la última subida de esta Corsa Rosa. A ver qué tal responde Froome después de esta cabalgada, pero lo que ha hecho hoy será complicado de borrar de las memorias.

 

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