La idea del doblete Giro-Tour es algo que a lo largo de la historia ha seducido a muchos ciclistas. De momento sólo lo han conseguido siete, algunos en varias ocasiones. Fausto Coppi (1949 y 1952), Jacques Anquetil (1964), Eddy Merckx (1970, 72 y 74), Bernard Hinault (1982 y 85), Stephen Roche (1987), Miguel Indurain (1992 y 93) y Marco Pantani (1998). Nombres que se sitúan en lo más alto del olimpo ciclista y a los que muchos han intentado sumarse. Sin éxito. Ahora podría llegar un nuevo candidato.

Ni más ni menos que Chris Froome. Se ve que un doblete conduce a otro, y el británico se estaría planteando intentar, después de ganar Tour y Vuelta este 2017, hacer lo propio el año que viene pero con el Giro. Lo que automáticamente implicaría renunciar a la ronda española para tristeza de Unipublic y de una afición que, todo hay que decirlo, históricamente lo ha tratado mejor que la francesa y a la que –también hay que decirlo- ha honrado de sobra cada vez que ha venido a la carrera.

Veinte años después

Pantani lo logró en 1998 y desde entonces todos los intentos de otros grandes ciclistas han sido en vano. El de Froome vendría justamente dos décadas después, y sería el primero en hacerlo en el siglo XXI. Pero claro: esto también tiene sus riesgos. Básicamente, estos retos demuestran que el ciclismo actual, con los rivales de hoy en día, se le ha quedado un tanto pequeño al británico con raíces de Nairobi. Lleva cuatro Tours y busca el quinto para empatar con cuatro de los integrantes de la lista que daba inicio a estas líneas.

Y también busca este doblete para conseguir un lugar aún más alto en la historia de la bici. Froome ya compite contra los grandes de otros tiempos. Pero, como decíamos, esto comporta riesgos. El Giro no es la Vuelta. Tiene más kilómetros y no existen etapas llanas con final en alto. O, al menos, las que hay son en puertos de 35-40 minutos de esfuerzo, no de 10. Esto implica un mayor desgaste cara al Tour. Además, la forma de los corredores en mayo y julio es más alta en general –salvo que haya quien lo planifique específicamente- que en agosto. Todo el mundo llega en su pico máximo al Tour.

El rival emergente

Los últimos intentos de Contador en 2015 y Nairo Quintana en 2017 enseñan que en el ciclismo de hoy, el doblete Giro-Tour es muy complicado. Pero a ver quién le niega a Froome el derecho a intentarlo después de haber logrado el Tour-Vuelta hace dos meses. Se lo ha ganado y puede hacerlo. Pero a los riesgos ya conocidos se le añade otro: ha emergido un nuevo rival, y este sí tiene las condiciones para ganarle porque anula su superioridad en la contrarreloj y puede resistir en la montaña si vemos que en 2017 Froome no hizo grandes distancias en los puertos.

Tom Dumoulin está, como todos, esperando a ver qué recorrido le presenta el Giro y después verá la decisión. Pero si finalmente Froome se decanta por intentar el hito del doblete, un Dumoulin completamente descansado en el Tour frente a un Froome castigado por el Giro puede tener opciones reales de ganarle. Además Sunweb ya ha demostrado que puede luchar con Sky en bastantes terrenos, incluida la crono por equipos.

Aún quedan tres semanas para conocer el recorrido de la Corsa Rosa y ver, por tanto, quiénes se presentan en la línea de salida. Veremos qué sucede entonces, pero la opción del doblete sale del propio Froome. La historia reciente demuestra que no, pero él quiere precisamente vencer a la historia y subir escalones en ella.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

Share This