Si ayer fueron Wilco Kelderman y Pinot, hoy le ha tocado a Kwiatkowski dar un paso atrás en la general. Aunque más pequeño, eso es cierto. En un principio la etapa con final en Pozo Alcón se entendía como jornada propicia para un sprint. Pero estaba lejos de serlo. Carreteras estrechas, botosas, prácticamente ingobernables. Descensos, estrechamientos en puentes y un falso llano final muy propicio para el descontrol.

Y eso es lo que ha sucedido. En una de esas ‘Kwiato’ se ha ido al suelo, sin aparentes consecuencias, y se ha quedado ligeramente cortado. Un hueco que ya no ha podido cerrar, perdiendo 25 segundos y también su segunda plaza en la clasificación general. Todavía quedan dos semanas y el primer test de verdad para saber si el polaco de Sky está para luchar la Vuelta será en la Covatilla, pasado mañana.

Pero por ahora lo que sí parece claro es que no va a haber día tranquilo en esta carrera. De hecho, en las últimas etapas se ha repetido el mismo guión. Un comienzo más bien sosegado, con el típico desarrollo de fuga controlable y una parte final completamente caótica en la que no ha habido un momento de paz.

El que mejor lo ha aprovechado, Tony Gallopin. El galo del AG2R La Mondiale ha conseguido un hueco cuando Jesús Herrada iba aún por delante, lo ha pasado y ha seguido para ganar la etapa. El francés venía a probar la experiencia de hacer la general, pero una victoria de etapa en una Grande es algo a lo que difícilmente se puede decir que no. Además, la ha ganado a su estilo: atacando desde lejos.

Por otra parte, Alejandro Valverde se ha puesto segundo en la general tras bonificar en meta. El murciano aprovecha también el tiempo perdido por Kwiatkowski para ponerse segundo a 47″ de Rudy Molard. Se espera que esto se mantenga mañana y cambie ya el domingo en La Covatilla. Veremos qué sale de ahí en el primer día de descansao.

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