La temporada no puede ir ya mejor para Philippe Gilbert, que se acaba de adjudicar la Amstel Gold Race y apunta nuevamente a candidato al Tríptico de las Ardenas… con la diferencia de que esta vez viene de haber ganado también en los adoquines de Flandes. En cualquier caso, el ex campeón del Mundo –ganó su Mundial precisamente aquí, en el Cauberg- ha vuelto a protagonizar una exhibición que además ha sido capaz de rematar en uno de sus escenarios favoritos. Es la cuarta vez que se la lleva a casa.

Además, esta viene con dato histórico para el recuerdo. Es el primero que logra Flandes y Amstel en el mismo año desde 1975. En aquel año fue un tal Eddy Merckx quien rubricó el doblete. Gilbert se ha impuesto a Michal Kwiatkowski en una edición donde Alejandro Valverde perdió el tren de la carrera en el momento decisivo y se tuvo que conformar con ver a su compañero José Joaquín Rojas en el grupo delantero. Mientras, Gilbert ha confirmado su resurrección, nunca mejor dicho en un día como hoy. Nunca se gana Flandes por casualidad, pero con lo de hoy su estado de forma ya recuerda al de 2011.

Benoot lo empezó todo

El cambio de recorrido también propició una modificación del guión de la carrera. El Cauberg, que hasta ahora se pasaba a sólo dos kilómetros de la meta y bloqueaba la prueba, se atrasaba hasta pasarse por última vez a 18 de la llegada. Así que tras abortar la fuga del día, tanto BMC como Movistar se vieron sorprendidos por el ataque de Tiesj Benoot en el Kruisberg, a unos 40 kilómetros de meta. El belga del Lotto-Soudal se llevó con él a Sergio Henao y a Philippe Gilbert. También iban con ellos Nathan Naas, Albasini y Lindemann. Rojas también se unió en primer término esperando a su jefe de filas. Se cortó y, cuando llegó Ion Izagirre por detrás, hizo camino hasta incrustarse también en el grupo.

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Valverde se movió detrás en el muro más duro y ahora también más decisivo, el Keutenberg, junto con Van Avermaet y Kwiatkowski. Después, el polaco lanzó un segundo ataque y se marchó en solitario hasta contactar con el grupo de cabeza. Sin embargo, tanto el campeón olímpico como el reciente ganador de la Vuelta al País Vasco no respondieron y se quedaron a unos metros. Un hueco que fue de apenas siete segundos pero empezó a crecer sin que se pudiera hacer nada por evitarlo.

Un final de Monumento

Hasta hoy, Rojas sólo había conseguido ser 48º como mejor resultado en la clásica neerlandesa. Delante y teniendo a su líder en tareas de persecución, el de Cieza no ha relevado en ningún momento. Sin embargo, el grupo que iba con él tenía muchísimo nivel. En el último de los muros –Bemelerberg-, más tendido pero con las fuerzas ya al límite, primero ha sido Kwiatkowski el que ha lanzado el ataque. Respondió rápido Gilbert, mientras que detrás iban a ritmo tratando de no perder demasiado encabezados por Nathan Haas.

Pero justo cuando enlazaban, un nuevo arreón del belga vencedor del Tour de Flandes dejaba fuera de juego al corredor de Dimension Data. Una mirada hacia atrás. Ninguno de los cuatro entró al relevo y los de delante se fueron. A partir de ahí, la carrera era ya un duelo a dos entre Gilbert y Kwiatkowski. Dos corredores con gran punta de velocidad –tal vez algo más el belga- pero ambos muy al límite por la larga distancia de la carrera. El caso es que Gilbert jugó con su rival. Lo puso nervioso en el sprint, dejó que arrancase primero con el viento dando de cara y después le agarró rueda y remató la prueba. Por detrás, Albasini era el más rápido para cerrar el podio, con Rojas quinto e Izagirre séptimo. Y cuarta Amstel para un ciclista que confirma su regreso al mejor nivel después de haber ganado en Flandes. ¿Logrará ser el primero en ganar el Tríptico dos veces en el mismo año?

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