Gilbert se lleva el Tour de Flandes a lo grande

El primero de los dos monumentos adoquinados nos ha deparado un final inusual. Philippe Gilbert no estaba entre los grandes favoritos para la victoria hoy en el Tour de Flandes, pero ahí está. Lo ha ganado a lo campeón, recordando al corredor agresivo que fue hasta que se llevó el Tríptico de las Ardenas y culminando, además, un trabajo táctico perfecto de Quick Step Floors que vuelve a imponerse por fin en una de las dos grandes clásicas de piedras. El territorio donde no pueden fallar.

Lo gana después de varios años de ausencia, y tras haber sido tercero en 2009 y 2010. Y de paso priva a su compatriota Van Avermaet de una temporada de adoquines que empezaba a ser ya difícil de igualar, porque había ganado casi todas las antesalas a las dos ‘grandes’: Omloop Het Nieuwsblad, E3 y Gante-Wevelgem. De momento, ‘De Ronde’ tendrá que esperar un poco más para el campeón olímpico.

Boonen decide y sufre el infortunio

Como todas las clásicas de esta temporada, al aficionado le invade el halo nostálgico de ver a la última gran leyenda belga activa –Van Avermaet debería ser el siguiente, precisamente, pero eso lo dirá el tiempo- dando sus pedaladas finales. En apenas siete días, Tom Boonen se pondrá un dorsal a la espalda por última vez en su carrera deportiva, ambicionando el quinto Adoquín de la París-Roubaix. Hoy ha vivido las dos caras de la moneda.

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Primero, seleccionando la carrera y definiéndola faltando aún 90 kilómetros para llegar a la meta Oudenaarde. Fue en el primer paso por el Oude Kwaremont, el muro que se pasa tres veces y en el que todas ellas han tenido un peso significativo en el devenir de la prueba. En esa subida inicial, Boonen ha demostrado que está en buena forma y ha destrozado el pelotón, pillando ligeramente desprevenidos a Sagan y Van Avermaet. Pero su equipo sí estaba bien representado en el exiguo grupo formado. Un paso más hacia la leyenda, aumentada además por su aplicación como hombre de equipo secando todos los ataques una vez Gilbert se marchó en solitario en el segundo paso por la mítica cota.

Pero más tarde, aún con una hora de carrera por delante, Boonen sufría una avería que lo dejaba fuera de juego. Si tiene que pasar, al menos, que sea aquí y no en Roubaix. El equipo seguía bien nutrido con Terpstra y Trentin, y el neerlandés aún aguantaría hasta el final de la carrera con los mejores. Por lo que pudiera pasar. Pero no pasó nada, o al menos no en las filas de Quick Step.

Sagan toca el suelo

Los que sí vieron el suelo, precisamente en el último paso del Oude-Kwaremont, fueron tanto Sagan como Van Avermaet. Pero mientras el campeón del Mundo tardó un tiempo en recuperarse, el belga sí volvió casi de inmediato a la carrera. De ahí que se pudiera volver a meter en la pelea mientras Sagan tenía que ver cómo se esfumaba su opción de revalidar la carrera. Otra vez será.

Con Gilbert ya dando hasta la última gota, se formó detrás un grupo con Terpstra, Van Baarle, Olivier Naesen, Offredo, Sagan y Van Avermaet. Pero el ya citado accidente del último Oude Kwaremont dejó la persecución en sólo tres corredores: Terpstra, Van Baarle y el propio campeón olímpico. Finalmente Gilbert llegó en solitario con tiempo suficiente para celebrarlo y entrar con la bici a hombros. Van Avermaet se impuso a Terpstra en el sprint por el segundo puesto, con Van Baarle cuarto.

La temporada de piedras entra, ya sí, en su recta final. Se acaba un Tour de Flandes diferente, que ha coronado a alguien que no estaba entre los favoritos a llevárselo pero sí tenía el deseo personal de hacerlo. Y lo ha conseguido tras varios años sin intentarlo. Para Quick Step Floors esto ya sólo puede mejorar de una manera: que Tom Boonen alce el Quinto Adoquín y deje el ciclismo activo como un auténtico mito.

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