Destino a los volcanes de Guatemala.

Fabien Barel comandó durante diez días la Julbo Ride Session en Guatemala, un destino por descubrir para el mountain bike, en el que el doble campeón del mundo DH disfrutó de la hospitalidad y belleza guatemalteca junto a un aficionado biker elegido por el propio Fabien tras un proceso de selección. Nadie olvidará esta experiencia única.

Sana envidia es la que muchos aficionados sienten cuando ven los fantásticos viajes que realizan algunos pros del mountain bike. Unas aventuras por destinos de una belleza espectacular, en los que disfrutan del MTB, viven nuevas experiencias y ven y se comen el mundo. Unas vivencias únicas que además después se encargan de mostrar en las revistas especializadas, mediante vídeos o aprovechando la proximidad de las redes sociales, para que al verlas muchos mortales digamos: “Jo, qué suerte tienen éstos”.

No obstante, de vez en cuando se abre la luz y surgen oportunidades como las que representan las Julbo Ride Session, en las que uno o varios afortunados pueden compartir unos días de gloria con las estrellas de nuestro deporte, sentirse como tales y protagonizar una historia que jamás de los jamases van a olvidar.
La última Julbo Ride Session tenía como destino un país fascinante, Guatemala, puede que no excesivamente conocido para el gran público y que pocos asocian para el disfrute del mountain bike, teoría que, como siempre, la práctica pone en su sitio.

Guatemala cuenta con al menos 19 ecosistemas diferentes y unos 30 volcanes. Un territorio virgen y variado espectacular.  La riqueza paisajística de Guatemala es de primer nivel. Corazón del mundo maya, Guatemala es uno de los países más importantes en materia de biodiversidad y todo un paraíso por descubrir para el MTB.

La metodología de esta Julbo Ride Session era bien sencilla. Todos los aspirantes tenían que hacer un vídeo de un minuto, presentarse a sí mismos y mostrar a Fabien Barel su nivel de enduro. Tras esta primera parte del proceso se procedía a la segunda fase. Diez candidatos seleccionados por el dos veces campeón del mundo de descenso quedaron en el Roc d’Azur (Francia).

Aprovecharon para conocerse, para intercambiar opiniones y montar en bici. Barel no lo tenía fácil. Tenía que elegir al afortunado ganador que le acompañaría durante diez días a Guatemala, pero se mostraba encantado. “Lo que más me cautivó de este reto fue el concepto de compartir y el proyecto. Organizar un viaje para los aficionados, en el que podamos descubrir juntos el país, practicar el deporte que nos gusta y hacer fotos es increíble”.

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