Hoy en día existen conocimientos prácticos y tecnología de sobras como para que hacer rodillo ya no sea la tortura física y psicológica que para muchos suponía antaño. Algunos trucos y la ayuda de algunos dispositivos te ayuda a que ahora, te motive más entrenar en rodillo y que mejores con esta extraordinaria alternativa.

Texto: Miguel Ángel Sáez – Fotos: Jesús Andrés Fernández

Hace unos años, no demasiados, entrenar en rodillo era quizás la última de las alternativas antes de no hacer nada cuando por una climatología adversa no teníamos opción o no nos apetecía salir al monte a pedalear. Rodillos sin ningún tipo de interactividad ni conectividad, prestaciones muy elementales de estos y un menor conocimiento sobre algunos métodos de entrenamiento como el interválico o el interválico de alta intensidad (HIIT) hacían que el entrenamiento indoor nos resultara más tedioso y, además, le encontrásemos poco sentido. En la actualidad, sin embargo, los rodillos como dispositivo o herramienta de entrenamiento han evolucionado de una manera extraordinaria.

Algunos fabricantes han conseguido modelos que ofrecen unas sensaciones de pedaleo sorprendentemente parecidas a las que se experimentan pedaleando en outdoor, pues disponen de unos niveles de resistencia para que los más fuertes no tengan límites a la hora de castigarse y sobre todo, y lo más representativo, algunas opciones permiten conectar tu rodillo a un simulador, de manera que, como si se tratara de un videojuego, puedas pedalear virtualmente sobre un recorrido hecho a tu medida o sobre una sesión diseñada específicamente según tus objetivos de entrenamiento. Todo monitorizado por frecuencia cardíaca, potencia, velocidad, cadencia, etc., con todos los parámetros posibles y simulado incluso en imágenes 3D.

Respira aire fresco
El menor flujo de aire que tenemos cuando entrenamos en indoor en comparación a cuando lo hacemos en el exterior hace que nuestra sensación de esfuerzo sea más agobiante sobre el rodillo. Nuestra piel se refrigera mucho menos, y eso no solo puede afectar a las sensaciones, sino que puede perjudicar nuestro rendimiento. La manera más efectiva de hacerlo es la de pedalear con un buen ventilador delante de tu bicicleta, verás como tus sensaciones y rendimiento mejoran notablemente.

Ponte cómodo
La posición más estática sobre la bici que mantenemos sobre un rodillo (apenas pedaleamos de pie y no nos movemos para conducir la bici) obliga a que nuestra superficie de contacto con la bicicleta sea todavía más confortable que cuando salimos a pedalear afuera. Hazte con un sillín bien cómodo, así como de unos puños o apoyo en el manillar más ergonómico.

Si en lugar de usar rodillo, entrenas en una bici indoor, puedes incluso utilizar una posición menos exigente que en tu bici convencional, todo para estar más cómodo.

Sigue un plan
Tener pequeños objetivos, por tiempo, pulsaciones, vatios o cadencia, te hará estar más concentrado en las tareas o guion que seguir que de lo rápido o lento que pasan los dígitos del reloj. Te recomendamos que planifiques bien tus sesiones antes de subir al rodillo y, tras un calentamiento adecuado, te plantees hacer progresiones, series en forma de pirámide, etc., cualquier estructura, bien formulada, que te distraiga de ir contando cuánto tiempo te falta para bajarte de la bici, algo que por otro lado es tan habitual cuando subimos al rodillo sin otra perspectiva que la de pedalear sin objetivos concretos.

Conéctate
Como sabrás, hoy en día muchos rodillos del mercado, los denominados Smart Trainers, permiten mediante conectividad vía Bluetooth o ANT+ sincronizarse con un dispositivo, un PC, tablet o smartphone y reproducir un recorrido virtual sobre el que puedas pedalear o un recorrido que tú mismo puedas editar y customizar a tu medida. Pero además, puedes visualizar este tipo de recorridos en simuladores con imágenes en 3D o incluso vídeo con imágenes reales, con la monitorización también de los principales parámetros de tu rendimiento. Eso por no hablar de la posibilidad de poder pedalear en estos mismos recorridos de manera online con otros usuarios conectados. Con estas nuevas tecnologías, el rodillo ha pasado de ser un enemigo a algo adictivo en algunos casos.

MÁS INTENSIDAD, IDEAL EN RODILLO
Pero al avance tecnológico de los rodillos le ha acompañado un mayor conocimiento desde el área de las ciencias del entrenamiento. Hoy en día se otorga un mayor valor al entrenamiento de alta intensidad en detrimento de las corrientes que apostaban por el volumen o más cantidad de tiempo entrenando. Se sabe que sesiones cortas, de incluso menos de una hora pero intensas y bien estructuradas, pueden aportarnos claros y contundentes beneficios sobre nuestro nivel de forma. Mayores que métodos con más horas de entrenamiento y algo menos intensas. En este sentido, sesiones de rodillo bien estructuradas, es decir, planificadas de manera coherente a las capacidades y objetivos de cada ciclista permiten estos mayores beneficios demostrados en el entrenamiento de alta intensidad.

Resulta muy sencillo llevar a cabo estas sesiones concentradas y cambios de ritmo muy cortos e intensos en unas condiciones totalmente estandarizadas, sin interrupciones, con resistencia constante o en todo caso modulable, como ocurre sobre la mayoría de los rodillos del mercado. Por ese motivo, ahora más que nunca, hacer rodillo para entrenar en invierno, pero también el resto del año, cobra más sentido, más importancia y puede suponer una inestimable herramienta para los que tampoco disponen de mucho tiempo para ponerse en forma. Sea como fuere, en este artículo te destacamos algunos puntos que puedes utilizar para hacerte el entrenamiento más llevadero y, a la postre, potenciar todos estos beneficios que hemos comentado que puede aportarte el entrenamiento indoor.

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