José Antonio Hermida despedía el 2017 con ilusión, rodando en bici, como no podía ser de otra forma, dando las gracias a todos nosotros por seguirle en un año de transición que fue para él de corredor a embajador, ¡y qué embajador! Ubicado en Puigcerdà, el crack de Merida tiene que hacer frente a duros inviernos, con mucho frío y nieve, pero, pese a estas duras condiciones, Hermida no renuncia a disfrutar de la bici, ya se de montaña o carretera.

Su espíritu y voluntad tiene que servirnos a todos para levantar el culo dle sofá cuando éste intenta atrataparnos y dejar a trás la pareza cuando ésta quiera apoderarse de nosotros.

 

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