Het Nieuwsblad: Piedras, puristas y una capilla

El ciclismo en Bélgica, y más concretamente en Flandes, es una religión. Tierra de colinas y adoquines, ha visto nacer a los mejores clasicómanos, tipos grandes y rudos que de pequeños se cayeron a una marmita de barro y cerveza. Son especialistas en rodar contra el viento y en subir diabólicas rampas empedradas. Sonríen cuando se acerca la primavera. El Omloop Het Nieuwsblad abre la campaña de clásicas cada año el último sábado de febrero. Para los puristas supone el inicio de la temporada en carretera.

Cada religión tiene una iglesia. En el caso del ciclismo flamenco es el Kapelmuur o Muur, a secas y con mayúsculas. Muro solo hay uno. Es una cuesta de pavés que empieza en las calles de Geraardsbergen y termina en la capilla de Nuestra Señora de Oudenberg, una construcción de edad contemporánea (1906) pero con vestigios modernos (1724) y de origen precristiano situada en lo alto de la colina que domina la ciudad. Patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, es a la vez historia viva de las clásicas.