Alteramos el descanso estival de Miguel Rojo (10 de abril de 1959) en Mallorca y Formentera y, como siempre, el Director Europeo de Specialized nos atiende con la ambilidad.

¿Sabías que Miguel empezó a competir en motocross y que ahí comenzó a escribirse la historia de este hombre, que es una auténtica enciclopedia del MTB y de Specialized?

Miguel, llevas de director europeo de Specialized desde enero de 2017, ¿en qué consiste tu trabajo?

Tengo una serie de directores regionales, en España, Inglaterra, Francia…, otro que lleva los países nórdicos y todos reportan a mí. Los coordino y me ocupo de que sigan las líneas que marca la compañía. Ahora estoy muy centrado en Alemania, porque creemos que podemos crecer mucho. Donde estoy poco focalizado es en España, ya que no voy demasiado. Si hay un enfoque en un mercado, estoy más en ese mercado. España está funcionando bien. La base la sigo teniendo en España, y sobre todo mi oficina está en Múnich y en Holanda, aunque realmente mi oficina está en un avión.

Una curiosidad, ¿cuántos días estás a la semana en casa?

Viajo todas las semanas, y además por placer también viajo mucho. Respondo a tu pregunta, dos días a la semana.

¿Te costó mucho aceptar el cargo, pasar de ser la máxima figura de Specialized en España a serlo a escala europea?

Mira, no me metí debajo de la mesa a tiempo (sonríe). Antes no existía la figura de director europeo en Specialized. Mike (Sinyard) quería una persona de su confianza para llevar la región europea. Me lo dijo. Al principio dije que no, pero mira, aquí estoy liado.

¿Por qué te costó tanto aceptar este nuevo reto?

Porque estaba a gusto con lo que estaba haciendo. Ya me ocupaba de España, Portugal, Inglaterra, Chile y México, y no quería liarme. Pero, por otro lado, siempre me han gustado los retos. Tenemos muchísimo trabajo y estamos en un proceso de muchos cambios. Antes todo estaba mucho más centralizado, y yo creo más en la descentralización, que Francia, Alemania, que los países del Este tengan más capacidad y no dependan más del mismo sitio. Las fuerzas de ventas las hemos destinado a cada país. Creo más en un modelo de filiales fuertes. Nadie conoce el mercado español como los españoles, los ingleses como los ingleses, y así sucesivamente.

¿Qué es lo que más te preocupa de tu trabajo?

Me importa mucho el servicio, tanto de venta como de posventa. Soy una persona más de ventas y marketing que de organización. Lo que realmente me gusta es vender, y debo decir que todavía tenemos mucho camino por mejorar en la comunicación, y eso que estamos viviendo un momento dulce, como demuestran los muchos premios que seguimos ganando en varios países.

¿Cómo llegaste a Specialized?

Yo empecé importando la marca Marin en 1989, y en septiembre de 1995 empecé con Specialized, con la empresa Dirt Racing, en la que teníamos a Marin, Manitou y FOX, y en 2007 me ofrecieron comprarme la compañía. Specialized empezó a comprar filiales. Fuimos adquiridos, pero seguimos dentro, lo único que pasé de ser dueño a empleado.

¿Qué prefieres?

Es diferente, cada cargo tiene su importancia. Pero nunca me he arrepentido de lo que he hecho. Me gusta Specialized y tengo muy buen rollo con Mike.

Antes de comenzar con Specialized, ¿ya los conocías, cómo arrancaste?

Les envié un correo electrónico. Sabía que el importador de entonces –Otero– pasaba por problemas económicos y les dije que si estaban pensando en un nuevo distribuidor, estaba a su disposición.

Aunque, antes de adentrarte en el mountain bike, arrancaste con el motocross.

Sí. Yo importaba cosas para moto. Estuve corriendo veinte años en moto, en motocross. Primero corría, y después empecé a importar productos que no estaban en España. El salto grande fue cuando empecé con una marca de MX que se llamaba Answer, y un día comenzaron a hacer ropa y manillares para Marin y Yeti, compraron Manitou y ahí empezó todo. Poco a poco fui dejando las motos y me tiré de cabeza a las bicis.

Y ¿qué peso tiene Specialized España dentro de la compañía?

En Europa es la número 4, por detrás de Alemania, Italia e Inglaterra. Ocupa el lugar que tiene que ocupar. Alemania, Italia e Inglaterra tienen una gran tradición ciclista.

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