Olímpica, ex corredora de élite, Silvia Rovira (Cardona, 1967) vio sesgada su trayectoria profesional de mountain bike después de que un coche se la llevara por delante cuando entrenaba. Y pudo ser mucho peor. Perdió parte de la movilidad de uno de sus brazos. Tras una larga recuperación, coqueteó con la bolsa, formándose bajo los consejos de Josef Ajram. Alejada de la competición, esta mujer, constante y luchadora, volvió a sonreír sobre su bici, pero a otro ritmo. Creó una empresa que organiza rutas en BTT, senderismo, raquetas de nieve…, y lo que haga falta, porque si algo la caracteriza es que no para quieta y necesita del aire libre y de la naturaleza

Hacía mucho que no hablábamos, Silvia. ¿Cómo te va la vida como organizadora de rutas en bicicleta?
Después de estar un año viendo hacia dónde iría mi vida tras el accidente, fui sacándome titulaciones para ser guía, y empecé a organizar salidas en bici, senderismo, raquetas de nieve…, y creé una agencia de viajes –www.rutessilviarovira.es.

Y ¿te permite vivir de forma holgada esta ocupación?
Sí. Entre las rutas y el trabajo de mi marido… Hago lo que me gusta. Ganaría más con otro trabajo, pero…

¿Cómo empezaste con la organización de rutas?
Un hotel de Cardona me pidió si podía organizarles salidas guiadas para sus clientes. Me gustó la idea y me saqué las titulaciones. Vas creciendo, buscando nuevas rutas, en España y en el extranjero, y ahora tengo también bicis de alquiler.

¿No tuviste propuestas para regresar a la competición?
Desde la FCC sí que me ofrecieron vincularme, pero no me acabó de cuadrar. Siempre había competido, y estoy contenta de dedicarme a una versión lúdica del mountain bike. Dejé de competir e hice el Camino de Santiago en bici. Conocí la bici de una forma distinta de como la conocía hasta entonces.

¿Sigues la competición?
Sí, estuve atenta a lo que sucedía en los Juegos. He sido bastante de Hermida. Lo aprecio mucho y siempre miraba a ver qué hacía, y a ver si sale alguna chica y logra resultados.

¿Cómo ves a las bikers de hoy en comparación con tu época?
La diferencia más grande es que ahora hay muchas mujeres que salen en bici. Antes el nivel estaba ahí, pero éramos menos mujeres compitiendo. Ibas a una pedalada y no había casi mujeres. Ahora compitiendo quizá no hay tantas, pero sí que al menos las mujeres quieren hacer más deporte, ya sea compitiendo o en marchas populares, y esto es lo bueno.

¿Piensas en el fatídico 27 de mayo de 2004?
No mucho. Cuando sales con gente siempre hay quien te pregunta cómo es que dejé la competición y no me molesta.

¿Qué recuerdas del día del atropello?
Salí a entrenar en carretera. Era una zona de doble carril; más amplía, imposible. Había un cambio de rasante y un coche de mantenimiento de la carretera dio marcha atrás y no me vio. Choqué sobre todo con el lado derecho del cuerpo cuando bajaba, y no recuerdo más.

¿Podía haber sido peor?
Dentro de la desgracia tuve suerte, y puedo estar contenta porque no me daban muchas esperanzas de tener mucha movilidad en el brazo derecho. Muchas veces me vienen cosas a la cabeza. Solo cuando iba a la rehabilitación, con la gente que conocí… Valoras más las cosas, lo que tienes.

¿Podrías recordarnos cómo llegaste a la competición?
Te compras una bici, te gusta y ves que vas bien. Supe de un Open de Barcelona y me apunté. Salí muy atrás, pero llegué con las de delante. Vi que entrenando correctamente podía hacerlo mejor. Comencé tarde, a los 26 años, con una Marin Pine Mountain 1. Antes tuve una Rabasa Derbi, con la que podía hacer deporte cuando quería y no dependía de nadie.

¿Recuerdas tus actuaciones más destacadas?
En los Juegos de Atlanta (EE.UU.) me dio una pájara y acabé por la 20ª. En Sidney (Australia) pinché cuando iba 10ª, fui 8ª en un Mundial de Suecia, tuve mi mejor ranking UCI al ser la 14ª y fui plata en un Europeo (República Checa) –además, ganó tres títulos de campeona de España y seis del Open de España.

¿Guardas todos tus trofeos, maillots…?
¡Madre mía! Todo, demasiado. Maillots, trofeos…

Y una curiosidad, ¿cómo llegaste al mundo de la bolsa?
Después de estar unos años desvinculada del ciclismo, me preguntaba qué iba a hacer. Vi en la TV que un campesino había dejado sus tierras y que se dedicaba a la bolsa, y me interesó. Se puede ganar, pero se puede perder. Hice bastante formación con Josef Ajram. Él me conocía y había seguido mi trayectoria en el mountain bike. Nos hemos visto varias veces y hemos estado en contacto a través del mail.

¿Sigues jugando a la bolsa?
Estuve unos años que me dedicaba en cuerpo y alma, delante del ordenador, comprando y vendiendo. Pero al volver a la bici me tiró más de nuevo. Me dedicaba a la bolsa, pero salía en bici y a andar. Pero sí que sigo a día de hoy. Tengo mis brookers y de vez en cuando hago alguna operación. La sigo. La bolsa es un reflejo de cómo va la economía del mundo.

Y ¿has ganado más que has perdido en la bolsa?
Sí. Hay que saber cuándo hacer las operaciones. Es normal l tener pérdidas alguna vez, pero deben estar controladas. Un coche se la llevó por delante. A base de tesón regresó y ahora vive de la bici de una forma diferente

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