El origen de SRAM, sus puños giratorios. Su primer gran hit comercial fueron estos característicos mandos de cambio giratorios que con el paso del tiempo se han consolidado como la alternativa a los pulsadores tipo Trigger gracias a su fiabilidad mecánica, sencillez de uso, bajo peso y precisión.

Texto: Rubén Pérez – Fotos: Archivo de SRAM/Solo Bici

En los ochenta, en plena adolescencia del MTB, Shimano monopolizaba las transmisiones de la mayoría de las MTB con permiso de otro gran gigante japonés de la época, Suntour, y la empresa germana Sachs que ya comercializaba sus primeros puños de cambio giratorios (más tarde, SRAM adquiriría Sachs Bicylce Components en 1997). Mientras tanto, a finales de esa misma década, tres alocados chicos experimentaban con los primeros prototipos de mando giratorios apodados Grip Shift (también conocidos por aquel entonces como Twist Shifter). En 1989, ese brillante trío de ases decide fundar su propia empresa, SRAM, e irrumpir en el mercado ciclista con su primer producto, el original mando de cambio Grip Shift.

Primeros pasos
Los inicios no fueron fáciles (nunca lo son). Durante el primer año tan solo lograron vender 800 unidades, una cifra muy por debajo de lo esperado. ¿El motivo? Las primeras versiones presentaban algunos errores de juventud. Se desajustaban con cierta facilidad, algunos lubricantes derretían el cuerpo del cambiador, acusaban incompatibilidades con las transmisiones Shimano y su rendimiento caía en picado con la presencia del barro. Pero el punto de inflexión tenía un nombre propio: Greg HB Herbold, un célebre corredor americano que, tras cosechar importantes victorias en DH y la modalidad de Dual Slalom, decidió apostar por SRAM después de alzarse con la victoria en los míticos Campeonatos del Mundo de Durango.

Greg se había formado como mecánico de motocicletas y era capaz de ver el enorme potencial del producto. Poco a poco se fueron puliendo los detalles hasta ofrecer unos mandos más competitivos. Tinker Juarez fue uno de los primeros corredores de XC en utilizarlos y Cannondale, la marca con la que corría, la primera en incluir los cambios Grip Shift de SRAM en sus modelos de producción. Durante el primer tercio de los noventa empezó a popularizarse hasta el punto de que la mayoría de los participantes de la WC de MTB utilizaban los puños giratorios de SRAM. Después de una retirada del mercado, los Grip Shift poco tienen que ver con las primeras versiones. La última gran actualización data de 2012, con la aparición de los primeros Grip Shift de 10 velocidades (anteriormente eran de 7, 8 y 9 velocidades). Actualmente los podemos encontrar en la gama media y alta de las novedosas transmisiones de SRAM de 11 y 12 velocidades.

¿Cómo funciona?
Siguen manteniendo su característico movimiento giratorio respaldado en rodamientos de bolas que proporcionan una fricción mínima y poca fuerza para cambiar. Se incluyen tres rodamientos diferentes para un apoyo sólido. En total, 120 bolas de acero que garantizan un buen rendimiento y durabilidad a lo largo del tiempo. Para evitar la desunión entre el mando giratorio y los puños fijos se incluyen unas pequeñas pestañas que unen ambas partes. El sistema es fácil montar/desmontar y garantiza también compatibilidad con cualquier puño que no sea SRAM. Las guías que marcan los clics son totalmente de metal y poseen el inconfundible tacto más bien seco marca de la casa SRAM, que conserva la gran precisión que desde siempre han atesorado.

Incondicionales y detractores
Hoy en día, el mercado ha decidido apostar claramente por los pulsadores tipo Trigger. Pero todavía hay unos pocos románticos que se han dejado seducir por los mandos Grip Shift por la gran precisión de cambio, el menor peso, la estética, la simplicidad mecánica, por lo rápido que podemos corregir una marcha errónea o por ser un poco más económicos que los Trigger. Por otro lado, hay a quienes no les gusta por su ergonomía o por la rotación que debemos hacer en la muñeca, para algunos, antinatural. Aunque la principal limitación es la incompatibilidad con la acción de frenar y cambiar a la vez. Lo que está claro es que con sus virtudes y limitaciones, los Grip Shift han sido el componente que revolucionó el mercado y al que SRAM le debe hoy sus inicios.

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