Imanol Estévez (Euskadi-Murias) cuelga la bici

Tenía que ser el año del verde esperanza para Euskadi-Murias. El equipo vasco empezaba una temporada de transición hacia un escalón superior. Buscando el empujón final que les permitiese estar el año que viene en la Segunda División del ciclismo. Eso sólo es posible, a día de hoy, mediante el cumplimiento del código ético y un mayor apoyo financiero. Dinero, que al final es la base de todo en este deporte.

Hoy el proyecto vasco sufre un nuevo revés con la marcha de uno de sus referentes: Imanol Estévez. El alavés estaba llamado a ser el líder del proyecto durante mucho más tiempo, pero desde hoy cuelga la bici por motivos personales. Para un ciclista, una decisión así no se toma de un día para otro. El corredor, uno de los mejores talentos de futuro de nuestro deporte en España, asegura que ya no tenía ilusión por hacer su trabajo. Y el ciclismo sin ilusión se convierte en una carga muy pesada.

“Hoy no es un día triste en mi vida, sino todo lo contrario”. Palabras que denotan que la bicicleta se había convertido en un peso. Imanol se dedicará a la aviación, su otra gran pasión desde siempre: “Tengo muchos conocimientos de forma amateur, y desde ahora me voy a preparar para vivir de ello profesionalmente”, ha dicho el corredor en su carta de despedida, donde además ha puesto de manifiesto los “valores” del ciclismo, que no podría haber adquirido “en ningún otro sitio”.

Un inicio torcido

A Euskadi-Murias se le va el único corredor que ha conseguido una victoria con ellos. Fue una etapa de la Volta ao Alentejo el año pasado, la última además. Ahora, tanto Gari Bravo como Mikel Bizkarra se quedan como principales puntales de la formación vasca. Un equipo que no lleva el año 2017 todo lo bien que debería. Acabamos de empezar el mes de abril y salvo alguna actuación puntual, lo cierto es que se resisten a llegar los resultados.

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En el recién acabado G.P. Indurain, precisamente Gari Bravo terminaba muy cerca de los mejores, en 14º puesto. Precisamente en Alentejo ha logrado su mejor puesto de la temporada: noveno en la general. Pero salvo él y Bizkarra, el resto de corredores apenas ha aparecido poco. Eneko Lizarralde protagonizó una fuga con gente de gran nivel el sábado en Indurain, por ejemplo. Julen Irizar -un neo, por cierto- estuvo muy bien en el Bruno Comini. Es decir: hay intención y ganas de hacerlo bien. A los ciclistas no se les puede reprochar nada.

Pero hay veces que las cosas no salen. Las caídas y lesiones han lastrado a la plantilla, que se ha quedado relativamente corta para doblar carreras. Además, ya desde el año pasado la dirección del Euskadi-Murias mantiene una fuerte apuesta por hacer carreras del calendario francés, fundamentalmente clásicas de un día, que suponen un fuerte desgaste por la cantidad de horas de trayecto y tensión previas a tomar la salida. Eso provoca que un corredor que debe recorrer una larga distancia justo el día antes de la carrera tenga que variar demasiado sus rutinas y llegue mermado al inicio de la prueba.

En cualquier caso, el comienzo de este 2017 no ha sido el esperado para Euskadi-Murias por numerosas vicisitudes. La marcha de Imanol Estévez, desilusionado con el ciclismo, es el último golpe. Ahora es el equipo, con su cabeza visible Jon Odriozola al frente, el que tiene que darle la vuelta a esto para terminar el año mejor de lo que ha empezado.

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