Aquí comienza una historia que llevó a Solo Bici a atravesar Israel de norte a sur. Una historia, un viaje, repleto de aventuras, de experiencias y de reflexión biker. Una magnífica vivencia en Tierra Santa que nos condujo a golpe de pedal hasta donde nunca imaginamos, a través de senderos infinitos y MTB de muchos quilates.

Cuando la mayoría de los bikers pensamos en desierto y en terrenos áridos a la hora de montar en bici, difícilmente lo asociamos a singletracks, trialeras y diversión sobre ruedas.
Más bien lo hacemos a planicies eternas, pistas inacabables y viento huracanado que, inevitablemente, hace que los kilómetros no cundan al tratar de pedalear. Esta idea preconcebida se nos desmoronó por completo durante los días que tuvimos oportunidad de pasar en Israel. Un país que, como sabéis, pasa por ser auténtica cuna de civilizaciones, donde conviven diferentes religiones y se concentra una cultura milenaria. Particularidades que por descontado convierten Israel en un destino sumamente atractivo. Sin embargo, en este país hemos descubierto también un auténtico paraíso para practicar MTB.

Israel

Un entorno natural desbordante, con infinidad de matices, diferentes paisajes y donde las predominantes zonas desérticas, al contrario de lo que puedas pensar, son un verdadero enjambre de singletracks. Ratoneros algunos, rápidos otros y técnicos una buena parte de ellos. En cualquier caso, un lugar donde el éxtasis, si te gusta el MTB auténtico, está asegurado.

Ambiente invernal… a 30ºC

Todo comenzó a principios de diciembre, cuando en España ya comenzábamos con los primeros rigores del invierno. Durante esos días, parte de la redacción de Solo Bici preparaba todo lo necesario para poner rumbo a Israel. Revisar el pasaporte, empaquetar las bicis (unas trail de 120 mm de recorrido) y, cómo no, hacer una siempre interminable lista con todo lo que crees que vas a necesitar en un viaje de este tipo. El plan era pasar una semana atravesando el país con nuestras bicis y visitar así las zonas más interesantes desde el punto de vista biker. Para ello íbamos a estar acompañados por algunos de los mejores guías del país. Sobre el papel no se podía pedir más, una semana de bici, lejos de la oficina y el correo electrónico, con buena temperatura y mejor compañía. La aventura prometía.

6 días de travesía dan para infinidad de vivencias. Tuvimos contacto con personas variopintas y experimentamos sensaciones de todo tipo. Nada pasó en vano, todo lo vivido nos enriqueció.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.