Hay corredores que se sienten inspirados sólo en ciertos sitios. Llevan un año más o menos gris, sin sobresalir en nada, y cuando llegan a ese lugar se vuelven ganadores como por arte de magia. El último caso que hemos podido ver estos días ha sido el de Jakub Mareczko, el italiano que ha arrasado literalmente en las últimas dos carreras que ha disputado por tierras chinas.

Para poner los datos en un contexto, entre el Tour de Taihu Lake (2.1) y el Tour de Hainan (2.HC) sumaban 16 días de competición, y Mareczko se ha llevado 10 etapas y la general de la primera de las dos carreras. Una barbaridad. Estamos hablando de una efectividad del 64% que es muchísimo. El periodista Andrés Cánovas lo definía bastante bien: “En China deben creer que es descendiente de Merckx”, puso en un tuit.

El 82% del palmarés

De hecho, si miramos el todavía breve historial de Mareczko a sus 23 años, acumula un total de 34 victorias. De ellas, ni más ni menos que 28 son en China. Para la Wilier-Selle Italia evidentemente supone un caladero de triunfos que les abre muchas puertas en el calendario asiático. Ahí hablamos del 82% de su palmarés en el país gigante. Y otras tres etapas en Langkawi para alguien que probablemente sea el ciclista que más triunfos lleve en Asia a los 23 años en toda la historia.

Mareczko, detrás de Gaviria en una etapa del Giro. Foto: Bettiniphoto

Sin embargo, si nos vamos a Europa los números son muy distintos. Una etapa en la Settimana Coppi&Bartali de 2016, y otro parcial en el Tour de Bretagne de este año. De momento, el corredor seguirá en la Wilier en 2018 buscando, por fin, estrenarse a nivel World Tour en el calendario italiano. Algo que todavía no ha conseguido, aunque aún tiene tiempo por delante y margen de progresión.

¿En tierra de nadie?

Tras su irrupción en 2015 en las carreras chinas –dónde si no-, lo cierto es que no termina de rematar al máximo nivel. En el Giro logró dos segundos puestos antes de abandonar al final de la segunda semana. Así que todavía queda sobre él la duda de si es un sprinter apto para cotas más altas o se quedará en tierra de nadie. Entre esos corredores que pueden arrasar a un nivel, pero si suben una categoría siempre hay varios mejores. O si logrará seguir, por ejemplo, el camino que ha tomado Dylan Groenewegen, que logró alzar los brazos en los mismos Campos Elíseos de París.

El foco de Mareczko es la Corsa Rosa. Si ha estado tan cerca ya dos veces –en ambas le ganó Gaviria- es porque tiene calidad para disputarlas. De momento, mientras vuelve a llegar mayo y a falta de tres semanas para conocer el recorrido del Giro y saber, por tanto, cuántos sprints alberga, el italiano sigue ganando a placer en el lejano Oriente. Donde, ahí sí, es una auténtica estrella.

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