Nos las prometíamos felices con una erupción del Giro en el Etna. Con algo que marcase, de alguna manera, el rumbo de la carrera. Pero la realidad es que no ha sucedido gran cosa. El gran triunfador ha sido un Jan Polanc que empezó el día con una fuga junto a Jacques Janse Van Rensburg y Pavel Brutt y se ha presentado en la cima del mítico volcán italiano –punto más alto del país también con sus 3.340 metros aunque hoy llegaban hasta los 1.900- con la ventaja suficiente para ganar la etapa.

En parte, también, porque durante un buen rato el pelotón se ha dedicado a seguir un ritmo cansino, accesible para casi medio centenar de corredores. Mientras, el esloveno del UAE Team Emirates seguía dando cada gramo de fuerza desde que se quedó solo en la base del puerto. Más de 16 kilómetros en solitario y con viento de cara: “Ha sido el día más duro de mi vida”, ha dicho después También el más feliz. El paquete empezó con algo menos de cuatro minutos de desventaja. Una renta más que controlable que terminó valiendo.

Además de eso, Polanc consigue una victoria que a buen seguro habrá alegrado a los inversores de Abu Dhabi. Es el triunfo más importante de la temporada para la escuadra de los emiratos, sin duda alguna. Más aún teniendo en cuenta que estamos hablando del equipo heredero del Lampre-Merida, por lo que las raíces italianas son más que evidentes a día de hoy.

Zakarin da un paso adelante

Entre los favoritos, mucho tacticismo, alguna escaramuza y poco más. Un pinchazo de Mikel Landa a 11 de meta del que tardó tal vez demasiado en reponerse, porque FDJ y BMC aprovecharon para tensar un poco más el ritmo. No llegó de nuevo al grupo hasta un buen rato después, pero lo importante es que llegó. La mejor parte ha sido para Ilnur Zakarin, que ha sacado unos cuantos segundos al resto de los favoritos.

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De hecho, el ruso podría haber incluso ganado la etapa si hubiese atacado un poco antes. Lanzó su apuesta a 1.500 metros de la línea de meta. En ese momento Polanc le llevaba prácticamente un minuto. Finalmente se quedó a sólo 19” del esloveno. Faltó muy poco, pero el don de la oportunidad es esquivo a Zakarin, que cuando gana lo hace porque tiene una calidad y un motor inmensos.

Nibali intentó algún ataque, pero fue neutralizado por Andrey Amador. No dio la impresión de poder desarbolar el grupo. Dumoulin hizo más daño, pero luego hubo parón de nuevo. Nairo, directamente, ni trató de sacar distancias sobre sus rivales. Resultado: todo el mundo junto. Geraint Thomas ha entrado liderando el grupo de los elegidos a 29” del líder. Estaban todos. Nibali, Pinot, Mollema… y también Landa, que entraba a cola pero salvando el día.

Jungels se viste de rosa

Realmente, el Etna sólo ha servido para que en los primeros puestos de la general aparezcan los nombres que en un principio estarán ahí arriba hasta el final de la carrera. Ahora faltará ver el orden. En cualquier caso, Fernando Gaviria seguirá viendo la ‘maglia rosa’ muy de cerca. Bob Jungels, su compañero de equipo, también ha aguantado con los más fuertes y es el nuevo líder de la carrera.

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Ahora el luxemburgués, que ya vistió de rosa el año pasado también, saca seis segundos a Geraint Thomas y 10” al resto de favoritos, encabezados en puesto por Adam Yates pero todos al mismo tiempo. Landa aparece en la novena posición de la tabla, también a la misma distancia. Se acercan ahora varias etapas relativamente tranquilas, en un principio destinadas al sprint, antes de que llegue el siguiente asalto del Blockhaus. Mañana, Nibali llega a Messina. Su casa. Pero no lo hará de rosa como pretendía.

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