Sin lugar a dudas, el ser humano necesita motivaciones para demostrarse que puede llegar mucho más lejos de lo que imaginaba. Si no nos marcamos una meta, es muy difícil ser constante, y eso, nuestro protagonista de hoy, lo tuvo muy claro en un momento determinante de su vida. Salvador Rodríguez, Salva, es un aficionado a la bici de 39 años casado y sin hijos. Es vecino de Granollers, una cuidad situada a unos 30 km al norte de Barcelona, y desde hacía un tiempo tenía un sueño que le rondaba por la cabeza, comprarse una bici ultraligera, pero para lograr conseguirla, pensó que antes debía ser honesto consigo mismo.

Josef Ajram – ¿Cuéntanos, quién es Salva?

Salva Rodríguez – Soy un auténtico apasionado de la bicicleta. Aunque ahora es cuando más tiempo le estoy dedicando, la verdad es que siempre me ha gustado este deporte. Al principio, hace ya muchos años, lo practicaba de manera recreacional y muy amateur. Luego me ha ayudado a cambiar mi vida y ahora mismo es una afición prioritaria que me acompaña durante 5 ó 6 días por semana.

J.A. – ¿Qué cambio provocó la bici en tu vida?

S.R. – Hace ahora un año me pesé por primera vez en muchísimo tiempo. Aunque suene a broma, me tuve que armar de valor para hacerlo, pues tenía un sobrepeso muy elevado y para mí suponía un auténtico mal trago tener que enfrentarme a la báscula y a la cruda realidad. Pero fue entonces, a la vuelta de unas vacaciones al Ecuador, cuando decidí pesarme y comprobar que la báscula registró 112 kg. Para que os hagáis una idea, mido 1,69 cm, así que os podéis imaginar cuál era mi estado físico por entonces. Cuando vi aquella cifra en la pantalla de la báscula, dije: ¡No puede ser!

J.A. – ¿Cómo planteaste el cambio de tu vida? ¿Por qué decidiste dar este increíble paso?

S.R. – Lo determinante de todo esto fue cuando decidí comprarme una bicicleta. Para perder peso decidí retomar más en serio la bici y fui a una tienda de mi zona. Allí me enseñaron bicicletas preciosas, muy ligeras, pero yo me pregunté… ¿Para qué me voy a comprar una bici de 8 kg si peso 112 kg? Así fue como decidí que hasta que no bajara hasta los 80 kg no me compraría la tan deseada bici. En este proceso tenía claro que alguien me tenía que ayudar en la dieta y en el entrenamiento, que debía seguir unas pautas para aprovechar el tiempo y no cometer errores que perjudicaran mi salud… Además, ya vi la bici que me gustaba, era ultraligera, de color gris, elegante, era preciosa. Pero me prometí a mí mismo no comprármela hasta que consiguiera mi objetivo de pérdida de peso.

J.A. – ¿Y en un año has podido bajar 32 kg?

S.R. – No, 32 no, he adelgazado 40 kg. Ahora peso 72,4 kg y quiero bajar alguno más para subir mejor los puertos y dar un poco más de caña entre mi grupeta del fin de semana.

J.A. – Entonces te compraste la bici…

S.R. – ¡Sí!, me la compré hace dos meses. Mi mayor miedo durante este proceso era o bien que no consiguiera bajar el peso que me proponía o no disponer del dinero en esos momentos. No quería pedir ningún crédito. Por eso, además de hacer dieta y ejercicio, he estado ahorrando a conciencia estos meses esperando el día que la báscula marcara 80 kg.

J.A. – ¿Y cómo se bajan 40 kg en menos de un año?

S.R. – ¡Por cojones! ja, ja, ja. La verdad, me enorgullece decir que no he tenido ningún momento de bajón. Hay gente que se ríe cuando lo cuento, pero cada día entraba en la web de Canyon para ver mi objetivo, y eso me motivaba a ser disciplinado con la dieta que me ponía mi dietista, Alberto Jiménez, y con el entreno que me proponía mi entrenador, generalmente a base de rodillo. Os daré un dato, he hecho 7.000 km de rodillo en 9 meses.

J.A. – ¿Qué personas te han ayudado más en este proceso?

S.R. – Sin duda le estoy muy agradecido a mi dietista y ,por supuesto, a mi mujer, que me ha animado y apoyado mucho en estos meses.

J.A. – ¿Tuviste algún miedo en este tiempo de sacrificio?

S.R. – Sólo me asustaba lo económico, me asustaba que surgiera algún imprevisto y no poder pagar la bici que tanto deseaba y por la que tuve que esperar hasta que perdiera peso. Habría sido muy frustrante haber conseguido el objetivo y no poder materializarlo.

J.A. – Y ahora, ¿qué retos ciclistas te gustaría cumplir?

S.R. – Ahora que ya tengo un peso con el que puedo ciclar y no sólo limitarme al rodillo, me encantaría participar en varias pruebas cicloturistas de carretera y marchas de MTB. Ya tengo algunas en el punto de mira. Estoy tan motivado y me veo tan bien después del peso que he perdido, que me ilusiona no sólo acabarlas, sino hacer buen tiempo en alguna de ellas.

J.A. – ¿Qué mensaje tienes para nuestros lectores?

S.R. – Ponte un objetivo y lucha porque todo es posible.

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