Los peligros: soledad, hambre, viento, frío, congelación…

¿Qué peligros hubo en la expedición?
Sobre todo, al margen de la soledad y el hambre, las grietas eran un peligro verdadero, pero, principalmente, el viento, el frío y el peligro de congelación. La temperatura era de -35°C. Pedaleando se pasa más frío que esquiando, ya que las manos y los pies no están en tanto movimiento. No sé qué pasa con los dedos de los pies cuando pedaleamos. Me ha pasado lo mismo en todas las expediciones de frío.
He probado muchos sistemas y hay un peligro claro de congelación. Sí que tuve una congelación en el pecho a los diez días, que fui cuidando, y un inicio de congelación en el dedo del pie, pero también lo pillé a tiempo, y otro en la nariz, pero no hubo secuelas.

¿Viste peligrar en algún momento el éxito de la expedición?
No, pero hubo momentos complicados, no se puede negar. No pensé nunca en abandonar. 46 días en el entorno más hostil del planeta…, sería una mala señal que no pasaras por malos momentos. Un día tienes mucha nieve, otros una niebla que no ves nada, otro mucho viento y frío, y pedalear en este ambiente es todo un reto.

Polo

¿Qué media de pedaleo hacías?
Depende, estaba entre los 30, 32, 34 ó 29 kilómetros al día.

Ahora, ¿qué objetivos tienes en mente?
El que más me preocupa es el de pagar el crédito. Asumir otras expediciones está en fase de estudio. Igual toca algo de desierto para descongelar un poco. Igual las que más repercusión mediática han tenido son las expediciones de frío, pero me considero un biker polivalente. Me apetece volver a Australia, hacer algo en el Sáhara. Lástima que haya allí tantos problemas políticos.

“Las fat bike están pensadas para la nieve y la arena, pero tienen sus limitaciones. La bici y la nieve todavía no son buenos amigos”

Y ¿no te da como un bajón anímico cuando regresas de una expedición como la del Polo?
Es abrumador, sí. Vienes de estar 50 días en la Antártida, en los que te preocupas de sobrevivir, pasando mucho frío, pensando en derretir la nieve, en si tendrás comida suficiente…, y al final cumples el sueño de tu vida. Para mí, conquistar el Polo Sur es como si un escalador conquista el Everest.

Y después llegas aquí, tienes que atender a la prensa y, de momento, de verdad que no he podido ni descansar. Es un poco abrumador, pero está pensado así nuestro mundo. Tengo que reflexionar al respecto. Ya para acabar, si tuvieras que cambiar algún aspecto del diseño de la expedición al Polo Sur, ¿qué harías?
Es verdad que eché en falta algo de comida, pero si volviera al Polo Sur de nuevo, lo volvería a hacer utilizando el mismo sistema, con la pulka. Pero sí que es verdad que intentaría ir con más medios, sobre todo con mejor material, ya que tuvieron que dejarme muchas cosas, más ligeras, y cambiaría lo del crédito.

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