Julien Absalon es un tipo discreto, tímido, que no se ha prodigado en exceso delante de las cámaras. Su objetivo nunca fue seducir al gran público. Su objetivo era ganar.

Un competidor nato que se inició tarde al MTB, nada menos que con 14 años de edad, cuando un vecino y amigo lo convenció para que lo acompañara a participar en una prueba de BTT cercana a su localidad natal.

Julien no ganó, pero descubrió un deporte en el que podía conjugar con su otra gran pasión: la naturaleza. Así que dejó de lado los deportes de infancia, era un excelente yudoca y un enamorado de la nieve, para centrarse en el BTT. Y aquí nació el monstruo.

Primero corrió como amateur enrolado en un equipo francés, el Scott, para dar su primer salto como profesional con Bianchi, equipo con el que, además de empezar a conseguir sus primeros logros internacionales, coincidió con otros de sus principales enemigos deportivos y amigo fuera de ellos; que no es otro que José Antonio Hermida.

A partir de ese momento logró grandes victorias y dominó con mano de hierro la Copa del Mundo. Pero su gran ilusión era el oro olímpico, algo que consiguió por dos veces y se quedó a las puertas del tercero cuando, en Londres 2012, un pinchazo a principios de la prueba lo dejó sin opciones de convertirse en el único ciclista de MTB en ganar tres veces consecutivas la medalla de oro.

Entre su currículo destacan victorias no escritas. Catapultó a Orbea durante su prolífica etapa al posicionar la marca vasca y su bici como una de las más codiciadas del panorama internacional. En Estados Unidos, por ejemplo, consideraban Orbea una marca de culto.

También pasarán a la posteridad las batallas con Nino Schurter, que, ya a una edad avanzada, lo obligó a dar lo mejor de sí mismo, reinventarse y evolucionar. De ser un biker poco amigo de las ruedas de 29”, las bicis de doble suspensión y las tijas telescópicas (era un biker old school convencido), entendió que debía evolucionar su pilotaje para poder plantar cara a Nino.

Con ayuda de su hermano, el corredor de enduro Remy Absalon, empezaron a trabajar la técnica en los descensos para así minimizar esa sangría de segundos que Nino le sacaba en las bajadas. En las subidas era otra historia. Seguramente el mejor escalador de los últimos tiempos.

Ello le hizo poder volver a ganar y estirar algún año más su retirada. Después de algunas caídas y lesiones practicando ciclocross, en MTB o las alergias primaverales que tanto acusaba, decidió dejar hace un par de temporadas la competición.

Ahora la vive desde la barrera, con su equipo Absolut Absalon, confiando en corredores franceses como Jordan Sarru y disfrutando de su familia, donde se respira MTB por los cuatro costados. Este mismo año se va a casar con la también corredora Pauline Ferran Prevot. Felicidades. Julien.

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