A sus 36 años, este agosto cumple 37 primaveras, Julien Absalon sabe encajar bien los golpes que le depara la vida y el deporte. El pasado 1 de junio, después de una caída que él mismo consideró como tonta en el transcurso de un entrenamiento de mountain bike, se fracturaba la clavícula, la cual presentaba además un serio desplazamiento. Al día siguiente ya pasaba por el quirófano.

Dejó que el doctor Boileau hiciera su trabajo. Le colocaron una placa metálica y unos tornillos, pero él gran campeón francés, que veía como se truncaban buena parte de los planes de su temporada, encajaba bien el revés, “tienes que saber aceptar los riesgos de la profesión”, decía a través de las redes sociales. La operación fue un éxito y el día 5, con el brazo inmovilizado, ya hacía rodillo, en el claro compromiso que se espera de un campeón que no puede perder ni un segundo de su puesta a punto.

Hasta que el pasado 16 de junio no podía esconder su felicidad tras regresar a los entrenamientos al aire libre. Resta por saber cuándo le podremos ver de nuevo sobre la BMC compitiendo. La próxima gran cita, el primer fin de semana de julio en Vallnord (Andorra).

El caso de Julien Absalon es una clara muestra de que en un deporte como el mountain bike los reveses no respetan a nadie y que la mala suerte siempre está ahí, acechando, tal como le sucedió a Sergio Mantecón, que por fortuna ya ve la luz al final del túnel.

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