El mejor presente

En Kona ya hace varias temporadas que están trabajando en bicis con ruedas de 29”, y ello se nota en el producto final, que cada día presenta mejores credenciales. La Kahuna es un buen ejemplo de ello.

Desde siempre, las Kona han sido bicicletas con una estética particular, gracias sobre todo a su marcado slooping, y el cuadro de la Kahuna también tiene esta particularidad. Fabricado en aluminio Race Light 7005 conificado de la propia marca, cuenta con el tubo superior y el tubo de sillín de unas dimensiones más que considerables. En este caso, sí han pasado a la historia los finos tubos que antaño caracterizaban la marca.

Los detalles que más destacan del cuadro son su pipa de dirección conificada de 1 1/8” a 1.5”, también de unas dimensiones considerables, y las roscas para el anclaje de la pinza de freno de disco directas postmount, detalle este último que nos hace ver que en Kona están muy atentos a las tendencias del mercado. Las formas de tirantes y vainas también evidencian que se ha pensado en otorgarle un perfecto paso de rueda que no pueda ofrecer ningún tipo de problemas en ningún caso.

Montaje

La horquilla que equipa la Kahuna es una RockShox XC 32 TK de 100 mm de recorrido. Su funcionamiento es de muelle-aceite y podemos regular la dureza de dicho muelle, el rebote y el bloqueo. Para la transmisión se opta por montar en todos los integrantes del conjunto Sram X5, con 10 coronas en el casete.

Las ruedas están formadas por unas llantas WTB Valcon Sport con bujes Formula. Destacan las cubiertas Maxxis Ignitor 2.1”. En cuanto a los frenos, la Kahuna monta unos Avid Elixir 1 con disco delantero de 180 mm y 160 mm el trasero. Kona pone su sello en la potencia, la tija de sillín y el manillar, que destaca por ser de 700 mm de anchura. Para acabar de vestir la bici, WTB aporta el sillín, que es un Valcon Sport.

Cómo va

Inicialmente, al ver la Kahuna antes de montarnos en ella, ya nos parece algo elevada de la

. Y así es. Antes de nada, tendremos que reposicionar todo para intentar bajar el manillar lo más posible. Para ello bajaremos del todo la potencia e incluso la tendremos que colocar con el ángulo negativo. Una vez hecho esto, vemos que es más bien larga de tubo superior, pero su vertical tubo de sillín y su tija sin retroceso hacen que nos acerquemos hacia el manillar y nos sintamos bien. Esta combinación de factores hace que sea una bici más bien estable, aunque con el punto justo de compromiso con la manejabilidad.

Si nos mantenemos en este punto intermedio, podemos decir que el cuadro se siente muy absorbente, gracias en gran medida a las dimensiones de los tubos, y con una buena rigidez tanto en la parte delantera -gracias a la pipa conificada- como en la trasera, por la forma de vainas y tirantes. En la parte delantera ayuda la correcta absorción que muestra la horquilla. También los neumáticos, que poseen un agarre encomiable y pasan sin problemas por donde tú decides hacerlo, sean rocas, piedras sueltas o arena.

Impresionante agarre. Los frenos, los más básicos de Avid, actuaron correctamente durante todos los días de test, con un tacto más bien progresivo a pesar de no contar con ningún ajuste para personalizarlos. Nos gustó la anchura de manilla; sin tener una forma demasiado ergonómica, te acostumbras al poco rato de rodar con la bici, y su ángulo de giro hace que sea muy cómodo cambiar de dirección.

Sin duda, la Kahuna es una bici cómoda, tanto de posición como de conducción, y se muestra muy equilibrada en todos los aspectos. Quizás el más bien elevado peso hace que podamos sentirla algo más torpe de lo que nos gustaría, pero es cierto que su carácter equilibrado no se ve afectado.

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