A fuego y a por faena. Vamos a dejar las especificaciones técnicas para otros y entramos a destajo a diseccionar cómo va la bici en su hábitat, entre lodo y hierba, entre fango y polvo. Cuando las persianas aún están bajadas y el sol se esconde tímido, al alba salimos dando pedales cuesta arriba. Lo primero que apreciamos es la ligereza del conjunto, nuestro mejor aliado en las subidas, 9,788 gr con nuestros inseparables pedales Shimano XTR. 

Cuadro más ligero

Y es que el cuadro de la Myroon ha ido evolucionando y con ello haciéndose cada vez más ligero. ¿Queréis números? El 2015 es 40 g más ligero que el 2014 y más de 200 g respecto al de 2013. Porque, aunque resulte obvio, el peso es nuestro mejor aliado para mover la bici con premura, con rapidez de reacción. Aprovechando que ponemos el foco en el cuadro y después de varias salidas, podemos afirmar que se trata de un cuadro racing, no hay duda de ello, pero con matices. La geometría es equilibrada, no goza de las vainas más cortas del mercado, pero posee altas dosis de estabilidad, un pedalier muy bajo que dota la bici de un buen control pero nos hace estar atentos para no golpear nuestros pedales con los obstáculos y una pipa de dirección prominente, generosa, de 120 mm, que nos ayuda a adoptar una posición más cómoda de lo que se podría prever en una bici deportiva como ésta. 

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