Para quienes creen que después del Tour se acaba prácticamente la temporada ‘de calidad’, la Clásica de San Sebastián que se ha celebrado esta tarde viene a demostrar precisamente lo contrario. Una prueba llena de variantes, alternativas, ciclismo de altísimo nivel y espectáculo. Lo cierto es que la cita vasca ha sido toda una sucesión de ataques y contraataques desde el principio.

El final, como casi siempre, un grupo más o menos pequeño que se ha presentado destacado en la línea de meta del Bulevar. En este caso han sido sólo cinco corredores los que han llegado con opciones de nuevo a la capital gipuzcoana: con una selección hecha en el ascenso a Murguil, que se coronaba a sólo ocho kilómetros de meta. Mikel Landa, que ha dejado la carrera muy cara con su ataque para arriba, Tony Gallopin, Bauke Mollema, Michal Kwiatkowski y Tom Dumoulin. Un quinteto de absoluto lujo.

Malos enemigos llevaba Landa cuando atacó. Tanto Gallopin como Mollema llegaron a su rueda. ‘Kwiato’ ha soltado a Dumoulin en el descenso hacia meta, aunque el holandés ha logrado contactar justo antes del íntimo sprint final. El más rápido, sobre el papel, el polaco. Y encima Sky ha jugado su superioridad numérica con una táctica de manual. Landa ha atacado primero y el resto ha tenido que llevar al polaco hasta él. Después ha cogido bien la rueda a Gallopin y ha rematado. Otra clásica World Tour para él, que este año ya ganó la Milán-San Remo. Un premio con retardo a su excelente Tour de Francia al servicio de Froome. Gallopin y Mollema lo han acompañado en el ‘cajón’.

Moscon avisa para el futuro

Y entre todo ese maremágnum de ataques, el italiano Gianni Moscon ha sobresalido y de qué manera. El trentino de Sky ha lanzado un durísimo ataque dentro de un grupo en el que dos jóvenes españoles habían desatado las hostilidades: Enric Mas y David De la Cruz, ambos del Quick Step Floors. Con un grupo de unos 15 corredores más o menos formado, Moscon ha lanzado un ataque con más de 30 kilómetros por delante y en solitario.

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Primero Orica y luego BMC y Bahrain-Merida han liderado la persecución. El grupo intermedio, sin entendimiento de ningún tipo, ha terminado siendo alcanzado por el pelotón en la última subida a Murgil, a falta de apenas 11 kilómetros para la línea de meta. En cualquier caso ha librado a Sky de trabajar en esa fase decisiva de la carrera para que después Landa y Kwiatkowski remataran la faena. Y, sobre todo, ha avisado de cara a próximas ediciones. Moscon ya ha sido este año quinto en la París-Roubaix, por ejemplo. Y sólo tiene 23 primaveras. Apunta altísimo.

Zubeldia se despide

Con el único objetivo de “disfrutar la carrera” se presentaba en la línea de salida de Donostia un Haimar Zubeldia que desde este momento ya no es ciclista profesional. Como en los últimos años, el vasco ha estado más bien discreto pero se ha mantenido hasta el final en el grupo de los favoritos. Un rendimiento similar al que había tenido en los últimos años. Regularidad estando delante pero en un segundo plano.

Se marcha así uno de los últimos ciclistas que fue testigo de toda la década anterior y también de la actual. Lo deja con 40 años y 33 días, cuatro victorias como profesional –la Euskal Bizikleta del año 200 y una etapa, así como el Tour de L’Ain 2010 y otro parcial– y 26 vueltas grandes acabadas, nada más y nada menos. También tiene el récord de participaciones en el Tour de Francia (16) y cuatro puestos de honor, el más destacado el cuarto lugar de 2007.

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