La historia de Julia Carrión: Si todos fuéramos titanes

El recorrido de Julia

Merzouga-Merzouga (109KM +800M)

Primer día. Durante los primeros metros vuelas, la emoción del inicio puede contigo. Desbordas pasión por lo que haces, lo sientes, amas y piensas que no bajarás los brazos en ningún momento. No necesitas oír voces, no necesitas que nadie te anime, eres un castillo con todas las paredes, con todas las piedras. Sigues, piensas que no hay que frenar, las piernas no te dicen basta, pero la cabeza sí. Estás consciente, porque te lo han dicho, porque te reservas, te cuidas, porque has aprendido que todo tiene un proceso, que las fuerzas no se pueden consumir el primer día. Paras, respiras profundamente, bebes agua, abres y cierras los ojos. Todo es pasión por estar haciendo lo que te gusta, es amor por lo que te hace feliz. Sabes que la esencia no se encuentra en la meta, sino el camino hasta llegar a ella. El rendimiento disminuye a media tarde, la mente se relaja, todo esfuerzo requiere una pausa, una recuperación. Descansas, experimentas, conoces, aprendes, desconectas y la felicidad te abraza. La noche de estrellas te transmite la paz y tranquilidad que la vida te pide, haces caso a tu corazón y contemplas, disfrutas el momento pensando en todo lo que te hace feliz, te hace ser grande, te hace ser tú misma.

Merzouga-Ouzina (105KM + 731M)

Segundo día. Parece que todo sea como el día anterior y no es así. Cada instante es diferente, cada palabra del ‘Ho Hey’ suena en otra frecuencia esta mañana. Un desayuno fuerte y parece que las fuerzas se recuperan, vuelve la felicidad, vuelve lo que parece ser el todo. Pedalada tras pedalada, notas el esfuerzo del día anterior y te motiva, te motiva saber que estás aguantando, que es el inicio de un largo camino y los ánimos siguen a tu lado. Bajas la mirada, las piernas son de hierro, las emociones chillan, te sientes invencible y piensas que ya conoces el terreno, cada piedra, cada rama. Fuerzas a las subidas de arena oscura, aflojas en los caminos de arena clara y miras al equipo con una sonrisa de oreja a oreja pensando que esto ya está hecho. Pero el camino te sorprende, todo cambia de un instante a otro, pierde el norte, el GPS no te da respuesta, tienes la verdadera sensación de vivir la soledad en medio de un gran desierto. Con los nervios a flor de piel, la intuición te da la solución, tu interior sabe más de lo que pensabas. Son los últimos 10 kilómetros y parece que queden 10mil, la pérdida del horizonte ha bajado los ánimos, el mundo se te hace grande. Te levantas, lavas como puedes la bicicleta y vuelves con las estrellas, una a una te van dando la energía que al día siguiente te volverá a llamar.

Ouzina-Merzouga (118KM + 1555M)

Tercer día. Notas las piernas, el hambre, la cabeza, los brazos, pero hoy toca estudiar el temario difícil, la primera etapa con más contenido, sin haber descansado vuelves a despertar con fuerza, vuelve la energía. Otra vez, pedalada tras pedalada, la fina arena te acaricia las piernas, la brisa te roza las mejillas y cierras fuerte los ojos pensando en todo lo que tienes, por todo lo que luchas. Tú, tú y tú eres la persona que más fuerza te podría aportar nunca, eres consciente de tus debilidades, de los límites que te impones, de las normas que rompes, los prejuicios que te determinas, tú eres quien te hace despertar sonriente y ser consciente de que tienes todo lo que quieres. Las subidas cuestan, notas el poco descanso y te planteas cómo has Pese a todo, aguantas, sacas las fuerzas de donde no las hay y las últimas reservas del día. Estás llegando y la felicidad te abraza. El cansancio y tu llegáis a la meta de la mano, os miráis y sonreís.

Merzouga -M’ssici (119KM +1031M)

Cuarto día. Las prisas son las protagonistas hoy. Parecía que todo estuviera preparado desde el primer día y hoy el desorden y el tiempo caen en forma de tormenta. Tienes las pulsaciones a mil, no llegas a tiempo a la salida y te hace pensar que todo irá diferente para un inicio inesperado. Tarde, imprevisto, el tiempo no te había recordado que no te esperaba, que tú lo tenías que perseguir y aprovechar en todo momento. Es tu mejor acompañante en la vida, te hace ver las particularidades del entorno, los detalles de las palabras, la complejidad de las miradas, la elaboración de los gestos. El tiempo, el aliado que te permite bajar los problemas en el suelo, hacer volar las emociones y nadar en mar abierto con libertad. Respiras profundamente, los sueños se cumplen y relativizas las cosas que te preocupaban, escuchas historias, aprendes mucho, no dejas nunca de aprender. Emoción, alegría para encontrarte en la recta sin final dibujado, el paisaje marrón, las montañas lisas y las piedras oscuras te ayudan, el ‘fes fes’ se ríe, pero tú ríes más, porque sabes que puedes con todo, que lo haces por ellas, por ellos, por ti, por la felicidad. Haima, estrellas, amistades, agua, vida.

M’ssici-El Jorf (125KM + 1535M)

Quinto día. Un rayo de luz refleja y te despierta, ya no es un sueño, es una realidad que te hace conocer la importancia de las decisiones, la grandeza de la voluntad, la pureza del deseo, y la eficacia de los propósitos. La fuerza sigue contigo pero el corazón te pide calma, el descanso es el oxígeno de la llama que llevas dentro. Cuídate, mímate y escucha lo que el cuerpo te pide. Te alejas de terrenos desérticos para desvestir montañas en dirección norte. A partir de los 20km comienza el combate hasta los 1292m, donde te sientes feliz por tener el control, estar en la cima de las complicaciones, al inicio del descenso. Empiezas bajando a toda velocidad, disfrutando, cogiendo fuerte el manillar, pero cuando te das cuenta aún quedan 80km por delante, vuelves a disfrutar de la compañía y del momento que estás viviendo, ves el final lejos y cerca, te crea confusión, no sabes si quieres llegar o no, si quieres que el sueño termine o no. Llegas a la R702, lo das todo por terminado, sabes que lo que te queda no se puede comprar con el recorrido hecho. Desbordas emociones, tú, ellas, ellos, todo el mundo ríe.

El Jorf-Maadid (64KM + 259M)

Vuelve a sonar la canción que te gusta, meditas todo lo que has conseguido, donde has llegado. El esfuerzo, la felicidad, los llantos, las risas, las decepciones, las sonrisas, las presiones, los secretos. Parecía ser la etapa fácil, parecía ser el último esfuerzo para desahogarse, para acabar de desconectar, sobredosis de emociones, sensaciones sorprendentes desencadenan un final apasionante. Observas el camino, sigues el ‘track’ que te llevará al final de una larga trayectoria y al inicio de un nuevo camino, una nueva etapa a la que le dedicarás tiempo, cariño, paciencia, esfuerzo y constancia. La esencia de lo que has aprendido queda para siempre contigo, para ti. Estás 31 ° 29’13.05 “N 4 ° 12’52.43” W, lo has conseguido, has perseguido tu inquietud, has luchado tus miedos, llorado las felicidades, reído las experiencias, lo has hecho por ti y te has querido.

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