Cada vez son más los bikers que se decantan por tomar parte en carreras de ciclocross. Lo que hace un tiempo era visto como una excepción, como una rara avis, de un tiempo a esta parte se ha convertido en un trampolín para mejorar la técnica y la puesta a punto de cara a la siguiente temporada.

España tiene seis corredores de alto nivel, y sólo disponemos de tres plazas. De no pasar nada extraño, tenemos tres plazas adjudicadas para los chicos. Una se entiende que le pertenece al gran José Antonio Hermida, y las otros dos se las tienen que jugar entre Iván Álvarez, Sergio Mantecón, Carlos Coloma, Rubén Ruzafa e Iñaki Lejarreta, de ahí que sea fundamental el poder salir al ruedo con el mayor número de horas de preparación.

Y para este objetivo, el ciclocross es perfecto. No nos olvidamos de las chicas, con las que también sucede lo mismo. Hay muchas bikers, con la star Rocío Gamonal a la cabeza, a las que les encanta el ciclocross, pero la plaza que nos correspondería para estar en Londres está casi imposible, lo que no quita que la opción de la rueda estrecha sea bien vista como una forma de mantener el nervio de la competición.

Unos más y otros menos

Después, a la hora de la verdad, hay quien le da más importancia al ciclocross que otros. Los hay que sienten una especial devoción por esta modalidad ciclista, pero también los hay que la practican porque no les queda más remedio, aunque no les emocione en exceso. Entre estos últimos se encuentran pesos pesados de nuestro pelotón biker, como Iñaki Lejarreta o Carlos Coloma.

“Le doy la importancia que tiene, sobre todo esta temporada que la Copa del Mundo empieza un mes antes, pues me puede servir para mantener la forma”, afirma el riojano. Hasta este invierno, Carlos sólo había competido en una prueba de ciclocross. Fue la temporada pasada, pero la experiencia no fue muy exitosa: “Había tanto barro, que entre éste y la hierba, a mitad de carrera, se arrancó el cambio”. Este mal inicio no quita que al corredor de Trek le guste esta especialidad, pues la encuentra “entretenida y divertida”.

Esta temporada, hasta el momento de escribir estas líneas, sólo había participado en dos carreras: en la prueba de la Copa de España disputada en Puente Viesgo: “Me fue fatal. Salí muy atrás y estuve falto de ritmo. El circuito era corto, y cuando me quise enterar ya me echaron a la calle” y en Legazpi, donde mejoró notablemente sus prestaciones: “Hice quinto, ya le cogí un poco más el tranquillo, en el típico día de barro de ciclocross”.

El de Orbea no le da “ninguna importancia al ciclocross”: “Sólo se la doy como el entrenamiento de calidad y técnica que me aporta. Intento luchar al máximo en cada carrera, pero el resultado no lo busco; de hecho, la bici no la toco entre carrera y carrera”. Lejarrera se sincera y no siente una especial devoción por una modalidad dominada históricamente por belgas y holandeses: “La verdad es que no me gusta demasiado.

Me gusta por el aspecto de disputar las carreras sin presión, cerca de casa, como mucho a una hora de viaje, pudiendo dormir en casa, y porque están mi familia, mis amigos y mi chica”, y añade: “Si lo piensas, la presencia del barro, la lluvia y el frío no ayudan mucho, pero precisamente me sirve porque el barro no se me da especialmente bien, y porque las carreras son cortas”.

Precisamente, Iñaki reconoce que él empezó a practicarlo tras los últimos Juegos Olímpicos de Pekín: “Sabía que el circuito olímpico de Londres iba a ser con curvas y rápido, y quería mejorar ese aspecto de mis características técnicas, así que desde 2009 lo voy incorporando en mi programa de temporada; además, no me gusta ir innovando en exceso en mi preparación, y no hay que olvidar que este 2012 hay que empezar fuerte porque hay que ganarse la plaza para los Juegos Olímpicos. Y ya se ha visto que Hermida lleva años haciéndolo, Coloma ha empezado o Ruzafa ha vuelto a practicarlo”.

De hecho, Rubén Ruzafa disputó sus primeras carreras de ciclocross en 2005, y ha llegado a ser campeón de España sub-23. Su caso es especial, ya que en Andalucía no abundan precisamente las carreras de ciclocross, por lo que normalmente incluía los duatlones en su programa de pretemporada biker. Lo hacía él y lo hacían y siguen haciéndolo muchos bikers. Lo cierto es que los duatlones gozan de buena salud, pero igual los pros se han decantado más últimamente por el feeling del ciclo. Así que él propuso a su equipo la opción del ciclocross y hasta final de 2011 había disputado un total de seis carreras, donde siempre ha estado peleando “con los de segunda fila”.

En las carreras hay corredores que llegan a llevar hasta tres bicis para hacer los respectivos cambios -ya hablaremos de esto un poco más adelante-, pero lo que realmente ha sorprendido a Ruzafa es que “los tubulares se llevan a una presión muy baja. Es como aprender de nuevo a montar en bici, y, sí, es verdad, se puede disponer de un catálogo completo de cubiertas, aunque yo normalmente sólo llevo la de seco y la de barro”.

Quien siempre ha tenido clara la importancia del ciclocross ha sido José Antonio Hermida. Nuestro gran campeón siempre había tenido la curiosidad de probar las mieles del ciclo, y fue su mujer la que le animó. Un invierno le comentó que si tanto le gustaba, por qué no participa en alguna carrera, y así fue como participó en una prueba de la Copa de España que se disputó en Montjuïc, Barcelona. Acabó octavo, y a partir de entonces lo incorporó a su programa de preparación: “Le doy importancia porque la tiene. Forma parte de la preparación del entrenamiento. Antes hacía más series por La Cerdanya, ahora hago menos y las compenso con las carreras de ciclocross”.

El de Puigcerdà recuerda que antes dejaba de correr después del Mundial y desde finales de octubre hasta el mes de marzo no volvía a competir. Esto ya ha cambiado. De hecho, el campeón del mundo reconoce que le gusta el ciclocross, y se lamenta de no haberlo conocido estrechamente antes para tener una mayor amistad. Comenta el de Merida que a él no le costó mucho adaptar su técnica a las exigencias particulares del ciclo, pues la encuentra parecida, con sus diferencias, eso sí, aunque piensa que el MTB es más completo que el ciclocross. Al pistolero, lo que más le aportas es “la explosividad necesaria en el invierno”: “Quieras o no, una bici sobre el barro es muy inestable, y así después cuando coges una mountain bike vas más seguro y más rápido, con más confianza, y ya te atreves a todo”.

Hermida, con dos Campeonatos de España a sus espaldas de ciclo, es uno de los seleccionados para el inminente Mundial de Ciclocross de Bélgica, donde su mejor resultado ha sido un 17º. Allí, lo que más le sorprendió al principio fue el gran número de bicis que utilizaban los belgas: ¡hasta seis bicis, una por vuelta! Él, por ejemplo, acudió al reciente Campeonato de España con tres bicis. Todas montadas con el mismo neumático, y tres pares de ruedas al margen, para lo que uno pueda encontrarse. El número de bicis disponible va en función del presupuesto y del circuito, ya que no es lo mismo correr un ciclocross en Madrid que en Valencia o el País Vasco. Pero, ciertamente, el tema de los neumáticos en el ciclocross es tan profundo como un agujero negro.

Crea adicción

Con un número cercano de kilómetros en sus piernas está también Rocío Gamonal. La actual campeona de España de MTB, que también va a disputar el Mundial de Bélgica, pese a no ganar el pasado Campeonato de España, empezó con el ciclocross en 1999, ya que en su Asturias natal durante el invierno la gente hacía tanto BTT como ciclocross. Desde entonces hasta la fecha ha llegado a ganar hasta cinco campeonatos de España élite y se ha convertido en una gran especialista. “En invierno, todos mis esfuerzos van dedicados al ciclocross.

Siempre ha sido uno de mis objetivos y el invierno lo divido entre él y el MTB. El ciclocross engancha, tiene algo que crea adicción, aunque el MTB es más duro. En el ciclocross, las carreras son más cortas, muy disputadas, lo que te obliga a tener el chip de la competición durante todo el invierno”, reconoce la amable y espigada Rocío.

Pese a la delgadez que luce, reconoce que el ciclocross le permite mantener la forma y no coger más peso de la cuenta, y destaca algo que el resto de los mencionados en el artículo no han señalado: “El mountain bike es el que me aporta la técnica en el ciclocross, ya que en el MTB la técnica es básica y en el ciclocross no es tan importante.

El ciclocross es más para ciclistas de carretera”. Según esta gran admiradora de Joane Somarriba, gracias al ciclocross se conoce mejor la respuesta de la bici sobre el barro: “Cuándo se te va a ir, dónde está el límite, cómo trazar la curva, cómo coger más velocidad, hasta dónde tumbar…”. Rompió la cadena en el pasado Campeonato de España, pero aun así, dada su experiencia y su competitividad, ha sido seleccionada para un Mundial, el de Bélgica, que va a ser duro. Hizo 17ª en el pasado Campeonato del Mundo, pero en éste le preocupan los cambios de ritmo. Tiene problemas con las rodillas y le cuesta mucho correr a pie: “A pata voy justita, y a los 15 días estoy reventada”.

Brian Lopes, Tomi, Mantecón…

Pero lo cierto es que el ciclocross siempre ha estado ahí y que ahora el biker lo siente más cercano que nunca. Quién le iba a decir a Mantecón que iba a acabar tercero en el Campeonato de España, por ejemplo, o que David Lozano iba a tener tan buenas actuaciones en esta disciplina. Y, si no, sólo hay que ver la foto que abre este artículo, donde vemos al gran Brian Lopes, con unas piernas más fuertes que el tronco de un árbol –incluso más que las mías, por más que Alberto insista siempre en el tema–. El gran campeón de BMX, DH y 4X se hizo por segundo año consecutivo con el Campeonato Estatal de California de Ciclocross.

Se disputó en el parque Verdugo, en Glendale, y unos 500 participantes se batieron en un circuito de 2,7 km. Pues Lopes finalizó el primero, confiando en la seguridad de los neumáticos Kenda y en la fiabilidad del modelo Hakkalügi de Ibis, el mismo que ha utilizado Tomi para practicar una de las pocas disciplinas del ciclismo que le quedaban. El gran Tomi ha participado en dos pruebas, en el Campeonato de Catalunya fue el tercer máster 30, fue uno de los integrantes de la selección catalana, y en la prueba de relevos. Acabó quinto.

“Me he divertido muchísimo. Hacia el final de la vuelta había unas escaleras donde me sacaban tiempo que luego tenía que recuperar. Esto ha sido clave en la última vuelta. Debo entrenar a ponerme la bici al hombro”, comentaba medio sonriendo, y quizá pensando ya en cómo mejorar sus prestaciones en una modalidad que, más allá de su dureza, siempre supone un reto para los participantes. A todos ellos les otorga ratos de diversión y disfrute y, también importante, una gran proximidad con los aficionados, que en todo momento pueden ver a sus corredores favoritos y animarles a grito pelado.

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