La nueva vida de Mikel Landa

Atacar, creer y resistir son las motivaciones del Landismo, una manera romántica e inconformista de entender el deporte, épico y estético, agarrado a la parte baja del manillar y en pie sobre los pedales. El escalador vasco será más recordado por algunas tardes de buen ciclismo que por su palmarés en las grandes vueltas. Ya en la treintena, la nueva vida de Mikel Landa arranca en la Vuelta a Andalucía con los colores del Bahrain-McLaren, su cuarto equipo en los seis últimos años.

Con mayor o menor éxito, pero siempre envuelto en un halo de polémica por su liderazgo, el escalador vasco no aguantó más de dos temporadas en Astana (2014-15), Sky (2016-17) ni Movistar (2018-19). Los episodios del #FreeLanda en el Giro del 2015 con Aru o en el Tour del 2017 con Froome y las tensiones que vivió con Nairo Quintana en el conjunto telefónico han marcado una trayectoria perseguida también por el mal fario.

Las caídas se cruzaron en algunos momentos clave, con la carrera lanzada hacia el Blockhaus en el Giro del 2017 o el año pasado el día de los abanicos en el Tour. Hace solo unos días volvió a tocar el asfalto tras ser atropellado por un vehículo que se dio a la fuga mientras se entrenaba. En este caso las consecuencias no han sido importantes y Landa podrá empezar la campaña a tiempo, aunque con “molestias en la espalda”, según desveló él mismo.

El alavés ha escogido Bahrain-McLaren en busca de la jefatura de filas y ha señalado el Tour de Francia como su principal meta de la temporada. El camino hacia la Grande Boucle empieza en Andalucía: “Es una carrera completa y dura, con buenos equipos y excelentes corredores que ya han demostrado que están en buenas condiciones. Uno de mis objetivos es comprobar cómo va la preparación, pero si tengo la oportunidad de ganar no la desaprovecharé”, comentó.

Landa, que además de ciclista profesional es el presidente del Fundación Euskadi-Orbea, contará en su nuevo equipo con el férreo apoyo de un compañero y amigo, Pello Bilbao, además de otros hombres para la montaña como Eros Capecchi, Damiano Caruso, Hermann Pernsteiner o Rafa Valls, aunque no todos están preseleccionados para el Tour. Sí es segura la presencia de Dylan Teuns y Wouter Poels, pero el neerlandés ya ha avisado que tiene sus propias ambiciones.

La Vuelta a Andalucía, que presenta cuatro etapas de perfil montañoso y una contrarreloj final, es “un buen momento para empezar fresco con un exigente entrenamiento” en la nueva vida de Mikel Landa. Su programa continuará con la París-Niza en marzo, la Vuelta al País Vasco, la Amstel Gold Race, la Flecha Valona y la Lieja-Bastoña-Lieja en abril antes de tomarse un descanso para ultimar su preparación en altura y en el Critérium del Dauphiné con las miras puestas en el Tour y un ojo en los Juegos Olímpicos de Tokio.

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