Viene, probablemente, el fin de semana decisivo de esta Vuelta a España. Un díptico andaluz que no tiene absolutamente nada que ver con lo que se vivió en Alicante la semana pasada. Pasamos de dos subidas cortas y explosivas tras etapas más o menos llanas o de media montaña, a puertos propiamente dichos y por un terreno que se puede denominar como ‘territorio comanche’.

Froome ya ha dicho que espera ataques a partir de mañana. Especialmente de Nibali, segundo en la general y máximo rival del británico, y un Alberto Contador que está lejos del maillot rojo pero no tanto del podio. Ahora mismo sólo un minuto le separa del ‘cajón’. Hoy ha cogido unos segunditos con respecto a De la Cruz y Zakarin, que se han visto afectados por un corte en una llegada como la de Tomares, aparentemente inofensiva.

El caso es que las diferencias ahora mismo pueden parecer consolidadas, pero estas dos jornadas son capaces por sí mismas de hacer saltar toda la carrera por los aires. A continuación detallamos un poco mejor estas etapas donde la general va a quedar al alcance de no más de tres o cuatro ciclistas.

La Pandera, final explosivo

No será una etapa especialmente larga, y el principio es llano. Como habrá mucha gente tratando de coger la fuga buena, seguro que en ese terreno se rodará a mil por hora. Si hay desgaste por formar la escapada, el resto de la etapa se va a convertir en una tortura. Además, estamos en Écija que es la sartén de Europa y en Jaén también se espera calor así que cuidado con las explosiones en el puerto.

A partir de entrar en la provincia jiennense, el terreno se vuelve abrupto. Continuas cuestas, subidas, bajadas, repechos… un lugar incómodo para una persecución y aún más para quien no esté bien situado en las aproximaciones a los puertos. Primero se pasará el Puerto del Mojón, sin más trascendencia. El verdadero cambio de firme y terreno llega a partir de Alcalá la Real. Ahí empiezan los problemas.

El Muro de Valdepeñas de Jaén, donde ya ha finalizado la Vuelta un par de veces, si se pasa rápido puede eliminar a muchísima gente. Y lo peor es que la Pandera no llega mucho después, por lo que si la carrera está lanzada ya no se va a parar. El puerto final tiene 12 kilómetros con un 7,3% de pendiente media y máximas que rozan el 18%. Ya en Jaén no se esperan temperaturas extremas, ni tampoco hay riesgo de tormentas. Algo es algo. Sin embargo, probablemente entre los mejores las distancias vuelvan a ser cortas.

El lugar perfecto para perderlo todo

Este es el día peligroso. Alcalá la Real – Hoya de la Mora en Sierra Nevada. Hay muchos factores en juego: semana de desgaste con cambios térmicos enormes –siete grados en Calar Alto el miércoles, 41 hoy en Tomares-, una etapa muy corta de apenas 129 kilómetros, formato de moda últimamente en el Tour, un puerto con más de una hora de subida hasta por encima de los 2.500 metros, que siempre pasa factura… es el lugar perfecto para perderlo todo.

Contador lo ha dicho claro esta tarde: “Quien vaya mal ahí, no sólo perderá el podio. También hasta las opciones de Top10”. Es la etapa a la que todo el mundo teme en esta Vuelta, porque después queda otra semana más. Tras la salida en Alcalá y 50 kilómetros de aproximación, se sube el durísimo alto de Hazallanas, donde Chris Horner ganó en la Vuelta a España 2013 y Contador en la Vuelta a Andalucía 2015. Bajada rápida y, después, otra vez subida esta vez por Monachil. El Alto del Purche, que se engancha ya casi sin descenso con la ascensión final a la Hoya de la Mora.

Un díptico infernal de apenas 300 kilómetros, pero plagados de un terreno comanche apto para cualquier cosa: ganar una carrera –caso de Froome si pega un golpe de autoridad, que ya sería definitivo porque la crono de Logroño le favorece- o perderla. Veremos qué decide la carretera, pero una cosa es segura: el espectáculo.

Imagen principal: PhotoGomez Sport

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