Thomas De Gendt es uno de esos ciclistas que, si no existiera, habría que inventarlo. Y tenerlo cerca y verlo correr siempre. El ciclista belga ha ganado hoy la tercera etapa, segunda en línea, del Tour de Romandía. Para él es la segunda victoria de la temporada después de ganar también en Camprodon, en la tercera etapa de la Volta.

Además una victoria que tiene su inconfundible sello. Se marchó de salida en una fuga de cinco corredores, junto con trotones de la calidad de Victor Campenaerts o Nathan Brown entre otros. Cuando ha querido los ha soltado a todos y se ha pegado casi una hora de cabalgada en solitario. Tenía algo más de cuatro minutos de distancia con el pelotón. En meta se ha mantenido con más de dos.

Del podio a las fugas

Además, lo más llamativo de De Gendt es que es un corredor diferente, que disfruta haciendo el tipo de ciclismo que hace. Tiene calidad para aspirar a más que buscar triunfos parciales, pero dice que esta forma de correr le hace más feliz. Y desde luego a los aficionados también. Así se está labrando un palmarés más que respetable pese a no optar a las grandes vueltas.

Thomas De Gendt Mont Ventoux

Precisamente su único podio en una Grande, allá por el Giro de Italia 2012, lo logró con una cabalgada de esas de locura. Se escapó en mitad del Mortirolo, yendo noveno en la general, lo coronó en cabeza, lo bajó y luego subió el Stelvio en solitario. Ganó la etapa en su primera gran victoria como profesional y se puso tercero en la general.

El premio que no tuvo

A día de hoy, con 31 años, De Gendt es todo un emblema para el Lotto-Soudal. Tanto es así que a finales de 2016 lo renovaron nada menos que por tres temporadas, un contrato que acabará al final del año que viene. Acumula un total de 13 victorias incluyendo etapa en Giro, Tour y Vuelta, dos en la Volta y otra en París-Niza, Dauphiné, Tour de Suiza y ahora Romandía. De las 13, todas menos una son WorldTour. Una barbaridad.

En el pasado Tour 2017 se metió en ¡nueve! Fugas en los 19 días en línea que tuvo la carrera. Eso implica estar escapado un día sí y el otro no. Sin embargo, ese empeño no le valió para que la organización le otorgase el premio al Supercombativo de la ronda francesa. Lo volverá a buscar este año a base de tesón, espíritu de ataque y mucha dosis de locura. Thomas De Gendt, genio y figura, sigue llevándonos a un ciclismo que en tiempos modernos está en desuso pero que precisamente por eso se disfruta más que nunca.

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