Es el presente y futuro del ciclismo español para las grandes carreras, el heredero, como le nombró el mismísimo Alberto Contador desde que le conoció en su paso por el equipo de la Fundación. En 2018 confirmó su potencial y explotó con el segundo puesto final en la Vuelta. Este año debutó en el Tour y salió cruz. Confirmado su fichaje por el Movistar Team y, en los estertores de la temporada, ha conquistado el Tour de Guangxi. Sí, es la primera vuelta de Enric Mas en el World Tour.

El escalador de Artà ya había ganado en la máxima categoría la penúltima etapa de la ronda española con final en la Collada de la Gallina y la última del País Vasco con llegada en Arrate, ambas en 2018. Suma otras dos generales: la Volta ao Alentejo y el Tour de Saboya, ambas de categoría .2 y que se apuntó en 2016 con el maillot del Klein-Constantia, el extinto filial del Deceuninck-Quick Step. Hasta aquí el reducido pero selecto palmarés en cuatro años como profesional.

Mas, que cumplirá 25 años en enero, cimentó el triunfo final en Guangxi con la victoria en la etapa reina. Sacó a relucir sus mejores cualidades en un final empinado, aguantó los ataques de Daniel Felipe Martínez y Antwan Tolhoek para rematar en los últimos metros. El balear se despide del equipo que le ha dado la oportunidad de la mejor manera posible y demostrando su profesionalidad: no ha desconectado pese al acuerdo anunciado con Movistar y después de un curso sin grandes resultados.

El ciclista balear completó un primer bloque de temporada de más a menos, con dos top 10 en la Volta ao Algarve (4º) y en la Volta a Catalunya (9º) y arañando el triunfo en Fóia (3º), Malhão (4º) y Barcelona (2º) para empezar. Supeditado a los objetivos de Julian Alaphilippe, en la Vuelta al País Vasco rozó puesto de honor (11º) y en la Flecha-Valona y la Lieja fue el último hombre del francés. Desde abril a junio se concentró en las alturas para llegar fresco y preparado al verano francés.

Debutó en el Tour después de otro top 10 en la Vuelta a Suiza (9º), pero lejos del inalcanzable Egan Bernal. De nuevo a la sombra de Alaphilippe y arropado por su equipo en una primera semana nerviosa, Mas se postuló como uno de los candidatos al podio final de París con una gran contrarreloj en Pau (9º). Solo un día después y vestido con el maillot blanco de mejor joven, terminó apajarado en el Tourmalet. La jornada siguiente y víctima de una enfermedad, enterró todas sus opciones perdiendo más de 30 minutos en la meta de Foix, aunque se recuperó y acabó el Tour (22º) al servicio de su líder.

Sin tiempo para el descanso, cumplió el papel de secante en el inolvidable triunfo de su compañero Remco Evenepoel en la Clásica de San Sebastián. Más tarde, en Montréal (16º), Milán-Turín (10º) y Lombardía (13º) demostró su capacidad para alcanzar otro pico de forma que aprovechó en Guangxi. Una conclusión final más preocupante: la primera vuelta de Enric Mas en el World Tour supone solo el segundo éxito español en la máxima categoría este 2019, sin contar victorias de etapa, tras la Vuelta al País Vasco que se adjudicó Ion Izagirre.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

Share This