Josef Ajram nos acerca la historia de superación de Santi Prat, un chico que tras un accidente de moto perdió parte de una pierna. Lo que a muchos nos hubiera hundido anímicamente, para Santi fue un resorte gracias al que siguió luchando en la vida y pedaleando con más fuerza si cabe.

P: ¿Cuál es tu relación con el deporte antes del accidente?
R: Todo empezó cuando tenía 6 años. Entonces mi padre me compró una pequeña moto. Al poco tiempo comencé a competir en Motocross y Enduro para niños. Con 12 años, cansado de lesionarme en moto, decido probar el mountain bike. Enseguida me enganchó y empiezo también a competir, algo que no dejé de hacer hasta los 22 años por los estudios.

¿Qué logros conseguiste?
Como juvenil gané varias pruebas de MTB. Pronto comencé a alternar la bici de montaña con la de carretera, en la que también competía. Llegué a los primeros puestos de la general en la Copa de España elite y sub23. En esta categoría fiché por un equipo de carretera con calendario internacional, aunque el MTB nunca lo abandoné. Lo utilizaba como entrenamiento en invierno.

¿Qué pasó el día del accidente?
Regresaba a casa en moto cuando un coche al que estaba adelantando hizo un movimiento extraño que me asustó. Salí recto en un cruce y al caer se me engancharon las piernas en una cequia para el agua. Puede parecer muy mala suerte, pero me gusta pensar que tengo mucha suerte de seguir vivo!

¿Cómo reaccionó tu entorno, tu familia, a lo sucedido?
La primera persona con la que hablé al despertarme en el hospital fue mi padre, también un gran aficionado al ciclismo y al MTB. La primera pregunta que le hice fue si podría volvería a pedalear. No sé si él lo creía en ese momento, pero me dijo que sí, que había unas prótesis especiales para ello y que algún día correríamos la Titan Desert juntos, una prueba en la que él ha participado en varias ocasiones. Sin pensarlo mucho decidí creerle ciegamente. Durante toda mi recuperación tuve el apoyo de mi padre, mi madre, mi novia y todos mis amigos; así que aun y viendo la situación delicada en la que me encontraba, veía que las cosas mejoraban y me lo empecé a creer.

¿Qué motivaciones tenías cuando saliste del hospital?
Salí extremadamente débil. Pasé los siguientes tres meses en una silla de ruedas y acudiendo a rehabilitación, con la única motivación de ponerme de pie. El punto de inflexión fue cuando me despidieron del trabajo en el que estaba antes del accidente. Me hundí. Pero pocos días después llegó el día de ponerme de pie. Le pregunté al traumatólogo si podría subirme a una bici y cuando salió de su asombro me dijo que sí. El primer día tardé más de 10 minutos para poder subirme a la bici y calar los pies… ¡Pero fue un día grande! Me di cuenta de que me había quedado sin pierna y sin trabajo pero aún seguía teniendo muchísimas cosas por las que luchar.

¿Qué te ha enseñado la bici en tu recuperación?
La bicicleta ha sido la clave. Después de bajarme de ella el primer día, decidí que tenia que ponerme en forma. Cuando pude volver a conducir, fui a ver un equipo de ciclismo paralímpico con sede en el velódromo de Horta, los piratas o Genesis Cycling Team. Me acogieron como uno más. Con sus consejos me preparé para subirme otra vez a la bicicleta. Con una bici de pista que me prestaron y la prótesis específica de la que me había hablado mi padre seis meses antes, empecé a dar vueltas al velódromo. Gané fuerza en las piernas, me sentía más cómodo de pie, y andaba con más de agilidad.

¿Dónde está tu límite?
Los límites y los miedos no son reales. Hay que ir a buscarlos para demostrarte a ti mismo que eres más fuerte. Una parte muy grande de la felicidad se encuentra en el momento en el que te das cuenta.

¿Qué pensamiento tratas de evitar?
Trato de evitar decirme a mí mismo que no podré hacer algo. Y si esto ocurre, intento hacerlo y repetirlo hasta que lo consigo. No siempre es fácil, algunas veces he estado a punto de tirar la toalla, como cuando no conseguía
clavar la cala de mi prótesis en el pedal automático.

¿Qué objetivo deportivo te gustaría alcanzar?
Este año ya he conseguido el primero. Fui al Campeonato de España paraciclista de fondo en carretera. Pero pronto volveré a subirme a una mountain bike. Me encantaría participar en la Titan Desert con mi padre, tal y como nos prometimos aquel día en el hospital.

Una frase que motive a nuestros lectores…. Es imposible ganar a quien no se rinde jamás.

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