Bold Cycles Ltd es una marca suiza que desde hace unos años no deja de sorprendernos por sus diseños e innovaciones.

La principal característica y denominador común de los tres modelos de bicis que comercializa es la de integrar el amortiguador trasero dentro del tubo de sillín, con su ‘Internal Suspension Technology’.

Una solución técnica sorprendentemente creativa e ingeniosa que le ha valido para recibir grandes elogios entre la masa crítica del sector. El más reciente, el premio a la innovación y el diseño en la pasada edición del Eurobike.

La verdad es que, cuando lo ves por primera vez, exclamas: “¿Por qué a nadie se le había ocurrido antes? Tiene todo el sentido”. Porque hoy en día, gracias a la evolución que ha experimentado la manipulación del carbono y sus propiedades, podemos modelar y establecer nuevas formas. Permite experimentar y reinterpretar la cinemática más común. Eso es precisamente lo que ha hecho Bold, reinterpretar la partitura.

Ventajas

Integrar el amortiguador dentro del cuadro, en la parte más baja, tiene algunos beneficios que no están al alcance de los diseños tradicionales de bicis de doble suspensión.

El primero, obviamente, es que el centro de gravedad de la bici es superbajo y centrado, lo que potencia la sensación de estabilidad y manejo en la conducción.

El segundo, no menos evidente, es que el amortiguador se encuentra más protegido, aislado de la suciedad o posibles golpes, con lo que aumenta ostensiblemente su durabilidad, sinónimo de menos mantenimiento y garantía de funcionamiento óptimo por más tiempo.

Otro beneficio: podemos montar un portabidón sin pelearnos con el amortiguador o condicionar el tamaño de este (adiós a la esclavitud de la mochila de hidratación).

La rigidez y la eficiencia de peso son otra de sus ventajas. Permite diseñar unas bieletas supercompactas, pues tan solo han de interconectar el amortiguador con el basculante sin dejar más espacio que el necesario, para crear así un conjunto cuadro-triángulo trasero más potente.

En lo que atañe al amortiguador, este se encuentra ubicado dentro del tubo vertical, interconectado mediante dos bieletas con rodamientos de gran tamaño que se encargan de aislarlo de las fuerzas transversales al crear una plataforma flotante que dibuja un eje lineal que no recibe ninguna fuerza lateral que pudiera penalizar en su rendimiento.

¿Inconvenientes?

Para tener acceso al amortiguador y regular el rebote o la compresión, debemos destornillar dos pequeños tornillos de titanio. Algo más complejo, sí, pero, seamos francos, una vez ajustado durante las primeras salidas, ¿cuántas veces cambiamos las regulaciones del amortiguador en marcha?

De momento, la marca trabaja exclusivamente con amortiguadores DT Swiss, que permiten gestionar las tres posiciones del amortiguador a través de un mando mecánico de cableado interno instalado en el manillar.

El resultado

Todo ello se traduce en un cuadro de doble suspensión único dotado de una simplicidad de líneas e integración sin precedentes. Pero eso no es todo. Podemos hablar de otros intangibles que representan contar con una tecnología tan alejada de la línea de trabajo habitual: imagen de marca, personalidad propia, diferenciación, exclusividad… Y así un largo etcétera.

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