El día estaba predestinado a esto. Desde la madrugada de anoche, cuando muchos mecánicos, auxiliares y periodistas olvidaban tensiones después de 19 días de carrera en las calles de Gijón, la lluvia hizo acto de presencia en suelo asturiano. La lluvia, que históricamente Contador siempre ha dicho que le favorecía. Era la última oportunidad. La definitiva para despedirse a lo grande y de la mejor manera posible.

Alberto Contador tenía entre ceja y ceja la etapa de hoy después de una semana en la que había ido avanzando posiciones en la clasificación general. Había animado cada etapa con ataques en todos los puertos que se cruzaba en el camino. Lo había intentado todo, pero sin éxito durante la temporada 2017 al completo. Así que desde el principio, cuando una fuga numerosa trató de marcharse por delante, puso a su equipo Trek-Segafredo a tirar para que no tuvieran nunca más de dos minutos de distancia.

Como siempre pasa con los grandes, ha forjado su triunfo –el último- en un ataque donde menos se le esperaba: en el descenso del Cordal. Pantano iba por delante y él ha decidido marcharse en un momento en el que Nibali, por tomar demasiados riesgos, se había ido al suelo. Sky se ha desentendido un poco para no arriesgar en una bajada con el piso húmedo y Contador ha ido ganando terreno. A veces ayudado por Enric Mas, pupilo de la primera hornada de su Fundación al que él mismo ha designado como heredero para el futuro.

Froome gana la Vuelta

El otro rostro feliz del día era Chris Froome que, por fin, ha conseguido ganar una carrera que ama de forma sincera, que respeta y honra cada vez que viene. Para el británico es un hito lograr esta carrera, y para esta carrera es un hito tenerlo a él dentro de su ya extenso palmarés. Aún no ha desvelado si volverá el año que viene a la Vuelta, pero desde luego que la Vuelta debería agradecer su presencia.

Además la ha ganado a lo grande: atacando, junto a su fiel escudero Wout Poels, en la infernal Cueña les Cabres, la parte más dura del puerto. Una pared de 800 metros por encima del 20% y con un pico del 23,5%. Si el Angliru llega a tener 500 metros más de subida, probablemente habrían dado caza al madrileño, que en esos últimos dos kilómetros iba completamente muerto. Pero no ha sido el caso. El coloso astur tenía la distancia perfecta para que Contador completase su gesta.

Kelderman pierde el podio

Nibali ya había cedido algo de terreno cuando Froome lanzó el ataque en la Cueña. Kelderman, que puso a trabajar su Sunweb cuando Contador se volvió una amenaza para su puesto de podio. También trató de responder a los tímidos ataques de Zakarin, que iba con todo lo que tenía ya, para defender su lugar de privilegio en la clasificación. Pero lo pagó con un hundimiento que le hace terminar quinto.

Al final, Froome ha ganado esta Vuelta con más de dos minutos de ventaja sobre Vincenzo Nibali. Zakarin cierra el podio en tercera posición, y Contador se queda sin ‘cajón’ por sólo 20 segundos. Pero, por última vez, el Angliru ha sido testigo y estadio de excepción de la hazaña final del madrileño: el último gesto del Pistolero que ha conseguido una victoria para despedirse con un lugar de honor en el recuerdo de toda la afición.

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