Desde siempre hemos asociado la Val d´Aran con un enclave espectacular para la práctica de cualquier deporte de nieve, pero desde ya hace unos años se está postulando como una de las visitas obligadas de todo buen amante del MTB. Hay rutas para todos los gustos, modalidades y niveles. Rutas que debes incorporar a tu currículo vitae ciclista y que guardarás en tu memoria por muchos kilómetros, porque aguarda rincones de indescriptible belleza. Naturaleza en toda su grandilocuencia.

En Solo Bici no quisimos desaprovechar la oportunidad de abrir la temporada de MTB en la Val d’Aran y nos subimos a montar por los senderos más espectaculares e indómitos del valle. Este mayo ha sido especialmente lluvioso y, junto con el deshielo, los ríos andan crecidos y riegan un valle que irradia un verde subido espectacular.

Pensad que la media anual de precipitaciones es de 1.000 litros por metro cuadrado y este año vamos por el camino de superarlo con creces.

Es un valle de gran riqueza cultural, gastronómica y paisajística. Desde siempre ha resultado ser un enclave muy apreciado por los amantes de la bici de carretera o el cicloturismo. Yo mismo estuve el año pasado e intercalé algunos días de MTB con algunas ascensiones a puertos míticos de la zona que en más de una ocasión han sido jueces y protagonistas de las etapas del Tour de Francia, la Vuelta a España o la Volta catalana.

Puedes realizar una ascensión al Pla de Beret o la tan mítica subida al Col del Portilhon que comunica el valle con Francia hasta Bagnéres de Luchón. Un enclave fascinante, como decíamos, para los amantes del cicloturismo, pues podemos atacar desde ahí algún otro coloso Hors Categorie del Tour de Francia como el Balés, Peyresourde o Superbagneres en la vertiente francesa.

La Val d´Aran es un enclave privilegiado para el ciclismo en cualquiera de sus modalidades

Y ya que hablamos un poco de cicloturismo y la Val d’ Aran, muchos no saben que uno de los mitos y ganadores del Tour de Francia en 1974, que logró sucumbir a la tiranía de Eddie Merx, el genial Ocaña, vivió durante una temporada a la temprana edad de seis años junto con su familia a los pies del puerto del Portilhon, en pleno valle, donde el padre ejercía de carpintero. Pero existen puertos en el valle más indómitos y desconocidos.

Más salvajes e inhóspitos, como la ascensión al Saut deth Pish (que podemos realizar en BTT si queremos realizar una vuelta circular espectacular hacia la vertiente de la montaña que comunica con Salardú siguiendo la ruta número 10 que nos propone el centro BTT) o la ascensión a Vilamós, que podemos alargar si vamos con fuerzas hasta el pueblo colindante de Arres de Sus por donde transita la ruta número 22 que nos propone el centro BTT, una de las rutas que pudimos hacer y que, aprovechando este excelente altavoz que es Solo Bici, queremos recomendar encarecidamente a nuestros lectores que si tienen ocasión de visitar el valle, la hagan.

La ruta 22, negra pero espectacular

Se trata de una ruta categorizada en color negro por el centro BTT, principalmente por su desnivel. Es una de las rutas que más nos cautivó, pues la mezcla de sus espectaculares bosques verdes, con el contraste de la tierra negra en sus cotas más altas, enmarcado con vistas espectaculares al macizo de Maladeta con picos que sobrepasan los 3.000 m, entre ellos el Aneto de 3.404 m, y glaciares de la zona, resulta transversalmente hipnótico.

Esta es una de las rutas que, como decíamos, está señalizada constantemente por balizas de madera o señales. No tiene pérdida y se puede realizar con cualquier tipo de bici, preferiblemente de XC-maratón o trail, si lo que quieres es pasarlo en grande en las bajadas.

La ruta está catalogada como negra, pues físicamente es exigente, pero cualquier biker medianamente experimentado la puede realizar. A nuestro entender, no debéis asustaros por los colores, pues la mayoría son rutas bastante accesibles para todos.

Solo deberéis tener en cuenta que los kilómetros en alta montaña son mucho más exigentes, con lo que las horas sobre la bici se suelen alargar y la media de kilómetros por hora disminuir ostensiblemente.

Nosotros hemos sido un poco ansias y hemos querido realizar la ruta con la llegada de la primavera, pero os recomendamos si podéis elegir la época del verano o el otoño para realizarla.

Eso sí, las vistas con los picos, todavía nevados, resulta ideal en estas fechas. El contraste es brutal. El itinerario coincide con la ruta 5 hasta el embalse de Arres, situado a unos 1.600 metros de altura, lugar donde se bifurcan ambas rutas.

No es Whistler (Canadá), es la Val d´Aran, que, salvando las distancias, poco tiene que envidiarle

Las dos se inician al lado de la oficina de turismo de Bossòst, justo al lado del río Garona. No tiene pérdida y más si te descargas el track de la ruta que puedes encontrar en la página web de visitvaldaran.com (lo puedes descargar en versión GPX).

La ruta negra, la 22, es algo más exigente técnicamente que la 5, pero comparte la misma belleza paisajística. La ruta nos guía por las proximidades de las antiguas minas Victoria. Una ruta que también podríamos realizar a pie en familia y que se encuentra perfectamente señalizada y habilitada con sendos aparcamientos para acceder hasta el punto de inicio en coche.

 

 

Las minas son numerosas por el valle. Nuestro guía local, Jordi Gavaldà, nos explicó la importancia de la minería y concretamente de la extracción de zinc que exportaban a países como Francia o Bélgica a mediados de siglo.

Aquí seguimos el itinerario de la mina Victòria y, antes de entrar en el bosque, tomamos el camino de la izquierda, que inicia un fuerte descenso e irá cruzando la pista que nos llevará al pueblo de Arres de Sus. Creedme si os digo que en nada tiene que envidiar a los Alpes.

A partir de aquí, ya no dejaremos las marcas del GR 211 hasta llegar a Bossòst. Seguimos el camino ancho hacia Arres de Jos y, aquí, un camino bastante técnico que desde Arres de Jos nos llevará hasta el Pònt deth Lop, a la altura del Garona.

Sin cruzar el río, seguimos la pista, que rápidamente se convertirá en un sendero bastante técnico, hasta llegar al Pont de Hèr. Aquí tomamos el Camin Reiau (el camino real), que mayoritariamente está asfaltado y va llaneando hasta Bossòst. Este antiguo camino real es de la época de los romanos. La romanización penetró en el valle a través de una vía romana que, procedente de Tolosa, atravesaba el valle y pasaba al Pallars a través del puerto de la Bonaigua.

Como decíamos, el valle guarda numerosos secretos y vestigios del pasado. La jornada es antológica si lo rematamos con un buen plato de olla aranesa (toneladas de calorías) en cualquier borda local.

Algunos consejos

Las alternativas las hay para todos los gustos. Los distintos tramos señalizados por el centro BTT por los que hemos podido circular podemos decir que se pueden realizar con bici rígida,
pero una bici de doble suspensión se agradece especialmente en los tramos más rotos, salvajes y enraizados. Debéis tener en cuenta que en cotas altas encontramos afiladas piedras de
pizarra que pondrán a prueba la fiabilidad de nuestros neumáticos.

Apostad por neumáticos fiables y a ser posible tubeless o tubeless Ready y sobre todo llevad todo lo necesario para solventar un reventón y algo de abrigo, pues estamos andando en alta montaña.

Para los que les guste la competición y realizar algún reto, muchos de los tramos marcados por el centro BTT son utilizados para confeccionar los recorridos de pruebas de XC como la Aran Bike, la Era Roda Non Stop o la Pedals de Foc Non Stop, sede el pasado año de los Campeonatos de Europa de Ultramaratón, este año volverá a serlo.

Y para los fans de modalidades más cañeras como el enduro se celebra anualmente una de las pruebas de las North Face Enduro Series Naut Aran. Una prueba espectacular de la que quisimos inspeccionar algunos de sus tramos durante estos días, ya que nos habían hablado maravillas de la zona apodada con el nombre de Enduromies, en las inmediaciones entre Salardú, Gessa y
Arties.

Una rutas también señalizadas que nos dejaron anestesiados y que todo buen amante del enduro y la naturaleza deben visitar. Por momentos nos teletransportamos a la Columbia británica.

Fotos: Jesús Andrés Fernández

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