Mientras la Volta ha vivido hoy una jornada de transición entre las dos etapas que deben marcar la clasificación general, además recortada en 60 kilómetros por culpa de las fuertes nevadas y resuelta al sprint con triunfo de Bouhanni, otra de las grandes pruebas World Tour de nuestro país se ha presentado hoy oficialmente en sociedad: la Vuelta al País Vasco. Una carrera que se disputará del 3 al 8 de abril y, además, va a experimentar un cambio importante en esta edición 2017.

La organización ha cambiado tras la dimisión de parte de ella. La mano de los nuevos rectores ya se nota, porque no estamos ante una vuelta del perfil de los últimos años. Supongo que lo recordarán: etapas relativamente cortas pero siempre llenas de nervios, salpicadas de pequeños puertos tan característicos de la geografía vasca y con la inclusión, más de una vez, de muros inaccesibles como el de Aia, que llegaba hasta el 28% de inclinación en algunas de sus tortuosas rampas.

Inicio para… ¡sprinters!

Vuelta al País Vasco y sprint son dos conceptos que no casan en el imaginario del aficionado. Lo normal era que, como mucho, una jornada fuese apta para velocistas. Eso con suerte. Pues para este primer año, en esta Itzulia que recorrerá las capitales y empezará en Pamplona, las dos jornadas iniciales son más bien… llanas. Sí, leen bien. Dos jornadas propicias para llegadas masivas –sí, siguen leyendo bien- tanto en la capital navarra como el segundo día en Elciego.

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De momento, parece que el plan no ha sido lo que se dice un éxito absoluto, pero viendo la nómina de preinscritos sí que hay algunos nombres que pueden estar disputando un sprint con los más rápidos: Michael Matthews o Ben Swift, dos ciclistas que pasan bien los puertos cortos y los repechos,  y luego son poderosos cara a meta. En un segundo nivel estarían Lobato –no ha empezado el año con muy buen pie-, Gerrans y Tosh Van der Sande que no son sprinter puros pero se meterán ahí.

Eibar y Arrate, fiel a la tradición

Ya se ha hablado hace poco de los cambios que tiene esta edición de la Itzulia. Pero también hay una vertiente de fidelidad a las señas características de la carrera. La tercera etapa, con final en San Sebastián, será una típica jornada de media montaña del País Vasco. Sin un respiro. La cuarta acabará en Bilbao tras pasar por el Vivero (3ª) a 14 de meta, y la quinta será la jornada reina con seis puertos, entre ellos dos subidas a Izua y el final en el santuario de Arrate tras coronar Usartza. Como manda la tradición. Etapa corta de 139 kilómetros, pero con seis dificultades montañosas.

La última etapa, cómo no, la contrarreloj con final en Eibar que también está más que arraigada en la historia de esta carrera. De nuevo una crono dura, pues tiene un puerto nada más comenzar, aunque esta vez será algo más larga: 27,7 kilómetros de distancia. Un trazado de inicio distinto para terminar blandiendo las señas de identidad propias de la carrera mientras se amplía un poco el abanico de posibles ganadores de etapa. ¿Por qué habría de irle mal?

De momento, la participación va a ser otra vez de lujo: Contador defenderá la victoria de 2016, se volverá a ver con Valverde y también con Ion Izagirre, Alaphilippe, así como Esteban Chaves, Barguil, Sam Oomen, Louis Meintjes, Sergio Henao, Tim Wellens, Rigoberto Urán, Talansky y Samuel Sánchez, entre otros. El recorrido ha sufrido cambios, sí, pero la prueba sigue teniendo un gran poder de atracción sobre los ‘gallos’ del pelotón.

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