Calidad francesa

Si por algo destacan en Lapierre, es por hacer unas bicicletas muy cuidadas hasta el último detalle. En este caso no estamos ante una excepción. Sus primeras 29er han sido tratadas con un mimo especial

Cuadro

Como no podría ser de otra manera, la Lapierre Pro Race destaca por su trabajado y cuidado cuadro fabricado en aluminio hidroformado. Pese a unas líneas aparentemente clásicas, cuando la observas de cerca puedes apreciar realmente el gran trabajo que hay detrás. La pipa de dirección tapered de 1 1/8” a 1.5” de altura, muy reducida y de forma espectacular, es el ejemplo visualmente más apreciable, pero hay más. Las formas de tirantes y vainas son otra muestra, aunque quizás lo que más diferencia a la Lapierre de la competencia equivalente es su caja de pedalier Press Fit, que no es nada habitual ver en bicis de estas gamas. Una vez más, un detalle que delata las claras intenciones de la marca francesa por diferenciarse del resto.

Cómo va

La horquilla que monta la Pro Race es una SR Suntour XCR-RL de 100 mm de recorrido en la que podremos regular la dureza mediante precarga de muelle, el rebote y el bloqueo, que destaca por poseer mando desde el manillar. En cuanto a la transmisión, nos encontramos con todos los componentes de la gama Shimano Alivio, con 9 coronas traseras. En las ruedas nos topamos con unas Mach 1 Neo, vestidas con los nuevos neumáticos para 2012 de Schwalbe, los Rapid Rob en 2.25”. En el caso de los frenos, disponemos de unos Shimano M445 con disco delantero de 180 mm y trasero de 160 mm. En manillar, potencia y tija de sillín, Lapierre equipa sus propios componentes, mientras que el sillín es un Selle Italia X1.

La posición que ofrece la Lapierre es muy buena, ya que la altura de la parte delantera está muy bien conseguida gracias a la pipa de tan sólo 100 mm de altura. El manillar podría ser más ancho, ya que con 640 mm de anchura se queda algo corto, teniendo en cuenta que en una 29er necesitamos más brazo de palanca para girar. Una vez en marcha y realizadas las primeras bajadas, nos damos cuenta rápidamente de que esta buena posición -a pesar del manillar- de la parte delantera queda afectada por el lanzado ángulo de dirección y la poca rigidez de la horquilla. Este aspecto la penaliza en sensación de seguridad. Por otra parte, contrasta el buen quehacer de la parte trasera, que es muy rígida y ofrece un excelente carácter escalador. Digamos que en la Lapierre queda totalmente descompensada la parte delantera con la trasera. Una lástima, porque la bici se nota ágil y rápida de reacciones, y sólo esta sensación de inseguridad hace que no nos sintamos todo lo a gusto que querríamos. A pesar de todo ello, hay que decir que la horquilla absorbe bien y cuenta con un gran detalle, que es el bloqueo desde el manillar. Cuando te acostumbras a tenerlo, lo quieres siempre.

La parte trasera, como hemos mencionado anteriormente, es muy rígida, gracias en gran parte a la caja de pedalier Press Fit, que hace que sintamos cómo se transmite todo nuestro esfuerzo en forma de tracción. Esto es debido a que contamos con una posición bastante adelantada respecto al pedalier, gracias a la combinación del ángulo del tubo de sillín y a la tija de sillín sin retroceso. Y todo ello sin quedar demasiado afectado por el justo funcionamiento de los neumáticos Schwalbe, que no nos ofrecieron confianza en ninguna de las sesiones de test.

Sin duda, la Lapierre es una bici correcta si no quieres buscar constantemente los límites en las trialeras, por la sensación que ofrece en la parte delantera. Eso sí, sus detalles “made in Lapierre”, con cierre sillín, puntera, etc., anodizados a juego con los colores del cuadro, hace que sea de lo más atractiva y una buena opción para iniciarse a las 29er.

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