Francesc Suriol – 18 AÑOS, SUBIRATS
Yo estoy acostumbrado a las bicis rígidas; de hecho, actualmente compito en pruebas de XC en categoría sub-23 con una hardtail de carbono y 29er. Mi primera impresión con estas bicis, por tanto, ha sido de una tracción en las subidas y estabilidad bajando extraordinarias respecto a la bici que uso habitualmente. Sin embargo, sobre las diferencias entre ambas, tengo que decir que me ha gustado más el modelo de suspensión electrónica. La velocidad con la que el amortiguador cambia de estado, abierto o cerrado, es instantánea y no notas la transición, por tanto, el tacto de la suspensión es muy fluido. Si pedaleaba por pista y pasaba por un tramo de piedras, la suspensión se abría sin darme cuenta y comenzaba a trabajar para absorber las irregularidades. Bajando se repite la misma historia. Permite bajar con aplomo y, lo mejor, recupera el tarado duro del amortiguador cuando pedaleas en un tramo en bajada, pero sin baches, como puede ser la salida de una curva. Me encantó la comodidad en marcha, al poder olvidarte de las suspensiones.

Carlos Pérez – 43 AÑOS, CASTELLDEFELS
Mi experiencia en el test ha sido muy positiva, pues he tenido la oportunidad de probar bicis a las que siempre es complicado acceder. Si además cuentan con una tecnología tan avanzada como la del ei:Shock, mucho mejor. Yo soy de los que por encima de todo valoran la comodidad y la simplicidad a la hora de montar en bici. En este sentido, encaja perfectamente con mis gustos una bici como la Zesty con suspensión electrónica, donde todo el sistema se pone a trabajar de manera automática cuando lo necesitas. Ella interpreta, tú sólo tienes que pedalear, y eso es un factor, para mí, clave, que bien justifica el sobrecoste que pueda tener la suspensión electrónica frente a la convencional. Echo en falta que el sistema actúe sobre las dos ruedas al mismo tiempo. Lo hace sólo sobre la trasera; de todos modos, me parece mentira que las bicis actuales, como ésta, hayan llegado a este nivel de rendimiento, de capacidad de configuración, etc. Las suspensiones convencionales con el amortiguador FOX Float CTD trabajan bien, pero no tienen nada que ver con las electrónicas, al menos en comodidad de uso.

Lapierre

Kike Fernández – 28 AÑOS, CASTELLDEFELS
Mi bici actual es una doble suspensión de XC con 100mm de recorrido, y con ella hago rutas con cierta dificultad técnica. Estaba muy interesado en probar las suspensiones electrónicas ei:Shock de Lapierre. Había oído hablar de ellas, y la mayor curiosidad que me suscitaban era el cambio de estado del amortiguador, cómo pasaría de cuando está firme a un tacto mucho más sensible, y todo ello sobre la marcha. Al final me ha encantado. La velocidad de transición es altísima y no notas ninguna resistencia ni traba en el tacto cuando el amortiguador se activa y comienza a trabajar desde la posición de más firmeza. El hecho de que la bici se adapte automáticamente al terreno es una pasada, y te hace la conducción más fácil, además de aprovechar mejor tus energías, pues no pierde tracción si la comparo con mi bici, en donde tengo que ir yo cambiando el reglaje del amortiguador según el terreno que pise, si me da tiempo o me acuerdo, claro, pues a veces cuando vas cansado ya no haces ni el gesto de tocar las suspensiones.

Víctor Martorell – 21 AÑOS, BARCELONA
En mi caso, la Zesty convencional, sin electrónica, me ha gustado un poco más. El motivo es que he encontrado más fácil con ella el setting que más me gusta en cualquier bici, poca sensibilidad y mucha firmeza, que me hace disfrutar en las subidas. Quizás estoy demasiado acostumbrado a mi bici rígida, pero el modelo con ei:Shock no tiene bloqueo total, y la que no tiene electrónica tampoco; en cualquier caso, con regulaciones similares, he encontrado la primera algo menos firme o más sensible en los tramos de pedaleo que la segunda bici. Nada que objetar en cambio a la velocidad de activación, va mucho más rápido de lo que imaginaba. No te das cuenta de que el modo del amortiguador cambia sobre la marcha, salvo por el tacto que vas notando. Bajando, eso sí, me quedo con la electrónica. Sobre todo para bajadas largas como la que hemos hecho. Había tramos en los que la bajada era suave y se convertía casi en llano, y ahí es donde el amortiguador interpreta que necesitas más firmeza y adopta un setting más firme que te permite pedalear como un rayo.

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