Y por fin, Lapierre

Ha sido la última en llegar, pero lo hace con paso firme y aportando numerosas novedades, como su innovador sistema de suspensión Pendbox en esta versión con 120 mm de recorrido de suspensión trasera.

Cuadro

Novedad 2012, el nuevo modelo de Lapierre cuenta con un cuadro que sigue la estética del resto de los modelos de la propia marca, con tubos de estructura triangular de perfil bastante afilado e hidroformados muy marcados. Analizado al detalle, el cuadro está mejor trabajado de lo que aparenta en principio, aunque ciertos apartados sí que podrían mejorarse. Las formas curvas predominan en sus tubos desde la pipa de dirección tapered hasta sus punteras traseras.

La caja de pedalier presenta un diseño integrado Press Fit, y bajo ella se encuentra el complejo sistema de suspensión Pendbox, con numerosos puntos de giro que tendremos que revisar de vez en cuando para evitar que se aflojen algunos de los tornillos pasantes, como nos sucedió en el transcurso de las jornadas de pruebas previas. El amortiguador encargado de controlar todo lo que pasa bajo los pedales es un FOX Float R con el mínimo nivel de compresión y medio de rebote. El X-Flow estrena el sistema Pendbox en una bici con orientación trail polivalente, una innovación que Lapierre sacó al mercado la pasada temporada 2011 en su modelo de descenso DH Team, que pudimos probar en Solo Bici en el número 242, el pasado verano.

Equipamiento

Con un cuadro caracterizado por un sistema de suspensión tecnológicamente muy complejo y avanzado, el equipamiento quizás podría no estar a la altura de la competencia, aunque en Lapierre han intentado dar el do de pecho en este primer modelo de la colección X-Flow. Aun así, ésta es una de las dos bicicletas que sobrepasan -por poco- la frontera de los 2.000 euros. La horquilla es una RockShox Reba RL con sistema Dual Air y Motion Control con ajuste de rebote y bloqueo en la parte superior derecha de la horquilla.

Emplea guiado de cables de la transmisión por el interior del tubo diagonal, mientras que el de freno va guiado longitudinalmente por la parte inferior izquierda del tubo diagonal, como la mayoría de los modelos Lapierre. En la transmisión nos encontramos elementos Shimano como el pedalier M552 con eje Press Fit BB92, pulsadores Deore, coronas y desviador SLX con cambio Deore XT. Los frenos son unos Formula RX con disco delantero de 180 mm de diámetro y trasero de 160, y las ruedas, las Mavic Crossride con neumáticos Michelin, con compuestos de goma blanda y diferenciados: el delantero es un Wild Grip’r, y el trasero, un Wild Racer, ambos en 2,10”.

Cómo va

Como sucede en la mayoría de las Lapierre, la postura de conducción es proporcionalmente más retrasada que en la mayoría de la competencia. Esto nos beneficia a la hora de bajar, por la mayor distancia efectiva que consigue entre el sillín y el manillar, pero lo cierto es que para contar con una buena postura de pedaleo tenemos que adelantar bastante el sillín en la propia tija para así pedalear equilibrados.

Las primeras pedaladas en la Lapierre ya inducen a pensar que el Pendbox es un sistema que trabaja muy dependientemente de la pedalada, y en ciertos desarrollos es notable la interacción y el ligero vaivén que nos acompaña al pedalear. Es por eso por lo que es una bicicleta que agradece pedalear lo más redondo posible, aunque en desarrollos extremos, como plato grande y coronas altas o en plato pequeño, sea un fenómeno más notable intrínseco al propio comportamiento del sistema de suspensión.

Siendo una bici con un perfil trail pedaleador, nos gustaría que contase con una suspensión trasera algo menos activa, por decirlo de alguna manera. Al sobrepasar en subida algún tipo de bache de cierta entidad, también es notable esta interacción pedaleo-suspensión, aunque llegada la bajada las cosas cambian. El Pendbox es un sistema de suspensión diferente. Su sensibilidad es buena, pero sobre todo destaca su gran capacidad de absorción bruta. Pocas bicis de 120 mm de recorrido trasero abbsorben tan bien los grandes impactos como la Lapierre.

El hecho de que el sistema se encuentre en una posición bastante centrada colabora al manejo de la bici, e incluso mejora la estabilidad. Aun así, preferiríamos que contase con un ángulo de dirección un grado más lanzado y una altura de pedalier algo más moderada, además de una distancia entre ejes superior, para bajar aún con más aplomo y seguridad. Las ruedas Mavic Crossride son suficientemente rígidas y los neumáticos Michelin ofrecen buen comportamiento mientras no lleguemos a exceder los límites de la propia bici.

Galería

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