Todos los años pasa lo mismo. Por estas fechas, cuando los equipos se juntan por primera –o segunda- vez para preparar el nuevo año, se suelen ver durante los entrenamientos a algunos ciclistas con los maillots de sus escuadras anteriores. Esto es porque la normativa de la UCI impone que los contratos de los corredores tengan vigencia hasta el 31 de diciembre. Por tanto, estando bajo compromiso todavía con un equipo, los ciclistas no pueden lucir los colores de otras marcas, por mucho que ya tengan cerrado el compromiso para la temporada siguiente.

El modelo de contrato de la UCI suele tener quejas como respuesta cada año. Pero en este caso ha habido una acción un tanto especial. Su protagonista ha sido un hombre que no deja indiferente a nadie: Patrick Lefevere ha permitido que uno de sus corredores estrella, Marcel Kittel, lleve ya el uniforme del Katusha-Alpecin en la presentación del equipo como una medida reivindicativa.

“Demostración de hipocresía”

A juicio de Lefevere, es “hipócrita” que el corredor esté ya trabajando desde hace semanas para Katusha pero su sueldo siga a cargo de Quick Step. Y, como el suyo, otros cientos de casos que se dan cada año en el pelotón: “He autorizado a Kittel para que se haga la foto con los colores de Katusha para dejar clara la hipocresía de la UCI. Nosotros tenemos que seguir pagándole hasta final de año”, ha publicado el director en sus redes sociales.

También Nathan Haas y Alex Dowsett –que llegan procedentes de Dimension Data y Movistar, respectivamente- han recibido permiso de sus equipos para hacerse la foto, según recoge el portal anglosajón Cyclingnews. El conjunto ruso piensa devolver el gesto. Los ciclistas seguirán llevando los colores de sus antiguos equipos en la concentración. Será, como siempre, a partir del 1 de enero cuando cambiarán de indumentaria, ‘como está mandado’.

A 31 de octubre

Lo cierto es que, teniendo en cuenta que la temporada ciclista suele acabar en octubre –a excepción de algunas carreras del circuito continental en América y Asia-, no parece descabellado lo que piden cada vez más voces dentro del ciclismo en un debate que se repite cada pretemporada. Que los contratos acaben con fecha 31 de octubre, y a partir de noviembre el corredor pueda empezar ya la pretemporada como miembro de facto de su nuevo equipo.

No falta razón, por lo tanto, a todos aquellos que plantean esta como la mejor opción. Siempre y cuando la fecha de inicio de los contratos sea el 1 de noviembre, claro, porque de lo contrario los corredores estarían dos meses en tierra de nadie. Los equipos se ahorrarían esas dos mensualidades de salario, pero el ciclista no percibiría ingreso alguno en ese tiempo.

Por otra parte, sorprende que la UCI no haya decidido abordar este asunto, teniendo en cuenta que tanto Cookson como ahora Lappartient parecen decididos a abordar reformas de calado como la reducción de corredores en carreras, ya implementada para 2018, o ese otro ‘runrún’ del tope salarial que corre desde hace meses. De momento, a los ciclistas les tocará seguir vistiendo los mismos colores hasta Nochevieja.

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