Leyenda de Tartessos: Viviendo la prueba desde dentro

Viviendo la Leyenda de Tartessos desde dentro

La Leyenda de Tartessos nace no solo con intención de hacerse con un hueco en el apretado calendario de pruebas UCI sino a juzgar por su impecable primera edición con ser una de las pruebas de referencia en nuestro país.

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La provincia de Huelva sirve como tapiz para trazar cuatro etapas muy diferentes en cuanto a orografía y características pero teniendo en común la belleza de la provincia tanto en sus paisajes como en su terreno.

La prueba comenzó con una primera etapa que a priori y sobre el perfil no parecía dura: 63 kilómetros y 900 metros de desnivel acumulado. Pero los perfiles y los números no siempre lo dicen todo.

Fue una etapa rápida y divertida con más del 80% del recorrido por senderos infinitos perdidos entre un mar de pinos que parecía no tener fin. Sucesiones de curvas, contracurvas y giros con mucho flow que fueron culminados con una última parte del recorrido un poco más técnica pero 100% ciclable, con algo de piedra y un constante rompepiernas por las duras rampas. Una de esas etapas increíbles que te hace llegar a la meta con una sonrisa de oreja a oreja.

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Para la segunda etapa de la Leyenda de Tartessos nos desplazamos al área de Huerto Ramirez, con 69 kilómetros y 1.700 metros de desnivel por un terreno completamente diferente. Una combinación de pista, senderos y bajadas, siendo otra etapa muy rápida. Tan solo hubo una subida larga, por lo que el desnivel fue a base de pequeñas y duras subidas con la dehesa de Huelva de fondo.

El lugar de partida de la tercera etapa fue el histórico Puerto de Palos, el mismo lugar que vio zarpar a Colón cuando se aventuró a descubrir América. De hecho, la salida fue justo al lado de donde están ubicadas las réplicas de las carabelas que utilizo el navegante en su viaje, siendo sin duda un buen marco para arrancar la etapa reina.

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Con 105 kilómetros y 2.000 metros de desnivel, la primera mitad de la etapa fue muy rápida, por pistas en muy buen estado que hicieron que las medias se disparasen cerca de los 30 km/h. Aunque todo el desnivel se acumuló en los últimos 50 kilómetros, con duras y largas subidas que se unían mediante divertidos senderos que a veces te hacían pensar que estabas en algún país selvático de lo frondosos y cerrados que estaban.

Un continuo sube y baja hasta que en el último kilómetro, entre montes, pudimos ver nuestro destino. La etapa terminaría en la localidad de Valverde del Camino, en el interior de la provincia y en una zona más montañosa.

Para la última etapa la organización se había dejado la guinda que coronaría el pastel con una crono de 25 kilómetros muy divertida y juguetona en la que debíamos dar todas las fuerzas que nos quedasen. Una vez más el 80% del recorrido fue por senderos rápidos, con flow, para luego tomar cientos de curvas, también rodando por la playa del Rompido y llegando a meta después de atravesar sus marismas. No podía haber mejor final para esta prueba.

La organización de la Leyenda de Tartessos estuvo de diez, porque si ya es difícil de por sí preparar una prueba de estas características, una primera edición aún lo es más. Pero en este caso todo salió perfecto con unos servicios muy buenos que incluían mecánica, transfer y estancia en un hotel.

En cuanto a los avituallamientos, estos eran abundantes durante todas las etapas y cada día al llegar a meta había un guiso cocinado por uno de los chefs con más nombre de la provincia de Huelva, además de toda la fruta y ensalada (hecha a gusto de cada uno al momento) que se quisiera. Estando en Huelva no podía faltar la fruta estrella, las fresas, que nos sirvieron para recuperar al final de cada etapa.

Texto: Jorge Padrones / Autor fotos: Jesús Jiménez

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