El exciclista holandés acaba de publicar un libro sobre su carrera deportiva, en la que asegura que solía doparse con cortisona de manera legal gracias a un permiso médico (TUE). Lieuwe Westra fue profesional entre 2006 y 2016, en los equipos Vacansoleil y Astana, donde consiguió las mejores prestaciones y sus mayores triunfos ciclistas. Westra acaba de publicar un libro sobre su vida ciclista titulado La bestia, donde reconoce que «en muchas ocasiones» le dieron certificados médicos para tratarse de una lesión de rodilla inexistente que le permitía el uso de cortisona. Westra asegura que esas lesiones tardaban años en curarse para poder así seguir usando la cortisona con finalidades dopantes.

«Me lo administraba para ir más rápido y conseguir éxitos –explica en su libro Westra–. En mi primer año de profesional, 2006, me di cuenta de que solo con entrenar duro no era suficiente para lograr ganar algo. Para estar con los grandes tenías que ir a los límites de lo permitido». Escrito por el periodista Thomas Sijtsma, el libro The Beast cuenta la trayectoria ciclista de Lieuwe Westra, incluyendo sus batallas con el alcohol y la depresión, así como su uso de cortisona. La confesión de Westra pone en tela de juicio el uso y administración de los permisos médicos en el ciclismo. Un sistema que muchos han denunciado como una forma de legalizar el dopaje a la carta.

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