Eternas y desafiantes, tienen algo, hostil y pacífico, como el Tour, que vive de ellas, de las historias que se han escrito en sus carreteras. De la calma y el bochorno en la Provenza, a la batalla y la tormenta que se adivina en los Alpes, el podio de París se jugará en las alturas. Superado el bloque de los Pirineos, Alaphilippe sigue de amarillo, eso sí, con un estrecho margen. Acechan Thomas (1:35), Kruijswijk (1:47), Pinot (1:50), Bernal (2:02) y Buchmann (2:14). Más lejos, Landa (4:54) no se rinde y avisa: “Daremos que hablar”. El escalador vasco mira hacia los decisivos dosmiles del Tour: Vars, Izoard, Galibier, Iseran y Val Thorens.

Los hombres se hacen. Las montañas están hechas ya (El Camino, Miguel Delibes)

Jueves 25, Embrun-Valloire (208km)

Abre el tríptico alpino la etapa reina con un trazado clásico y tres colosos que recuerdan a tiempos pasados. El Vars (2109m) cuenta con 9.3km al 7.5% de pendiente media por su vertiente sudeste desde Saint-Paul-sur-Ubaye. Se ha coronado 34 veces y entre los nombres que han pasado en cabeza destacan Thys, el primero en 1922, Vicente Trueba (1933), Julián Berrendero (1936) Bartali (1938), Coppi (1951), Julio Jiménez (1964) o Eduardo Chozas (1986), camino de su victoria en el Granon. Sin opciones en la general, Coppi desdeñó en el 51 la táctica del seleccionador italiano, Alfredo Binda, y protagonizó una de sus cabalgadas en solitario para honrar con un triunfo a su hermano Serse, fallecido ese mismo año.

La historia del Vars está ligada a la del Izoard (2360m), su hermano mayor, de 14.1km al 7.3% por su cara sur a la que se accede desde Guillestre. El Tour lo ha incluido en 35 ocasiones, desde Thys, también el primero en el 22, hasta Barguil, que hace dos años ganó la única etapa que acabó en la cima. Julián Berrendero (1937), Bartali (1938 y 1948), Coppi (1949 y 1951) y Bobet (1953 y 1954), recordados con una estela incrustada en una roca de la mítica Casse Déserte, Federico Martín Bahamontes (1958 y 1965), Joaquim Galera (1965), Merckx (1972), José Manuel Fuente (1973), Chozas (1986), Aitor Garmendia (2003) y Joaquim Rodríguez (2014) son algunos de los nombres que han pasado en primera posición. En el 2011, Andy Schleck representó el último gran ataque de un escalador para ganar la carrera, pero fue Cadel Evans el que se llevó la gloria en los Campos Elíseos.

El paisaje lunar de la Casse Déserte en el Izoard © Kagaoua

Evans cimentó aquel triunfo con una defensa heroica en el Galibier (2642m), el puerto alpino más repetido del Tour (escalado 60 veces), por la vertiente sudeste, la misma que se sube este año. Cuenta con 23km al 5.1% desde Le Monêtier-les-Bains, aunque lo más duro, los últimos 8.5km al 7.4%, llega tras el cruce del Lautaret. Desde Georget (1911), que lo coronó apartando la nieve con ayuda de los aficionados, hasta Roglic (2017), son muchos los que han domado la subida: Pélissier (1914 y 1923), Trueba (1933), Federico Ezquerra (1936), Bartali (1937), Coppi (1952), Bahamontes (1954 y 1964), Julio Jiménez (1966 y 1967), Merckx (1969), Luis Ocaña (1973), Vicente López Carril (1974), Pedro Muñoz (1987) o José Luis Arrieta (1999), entre otros. El 98 fue el año de Pantani, con una obra maestra a 50km de meta que destrozó a Ullrich, pero fue en la cara norte. El Galibier, sin el Telégraphe, es menos Galibier.

Viernes 26, Saint Jean de Maurienne-Tignes (126.5km)

La segunda jornada en los Alpes termina en la estación invernal de Tignes, que también supera los 2000m, pero no tiene la mística de las grandes cumbres. Por eso el Tour ha situado estratégicamente el Iseran (2770m), techo de la carrera en esta edición, y después de pasar otros tres puertos de menor entidad. Con 12.9km al 7.5% desde Bonneval-sur-Arc por su cara sur, solo tiene un precedente, el de Fernando Manzaneque en 1963. En el 92 y desde el norte lo coronó Chiappucci en su gesta más sonada, con una escapada desde la salida, seis puertos y final en Sestrieres. Ese mismo día se vistió de amarillo Miguel Indurain, que sentenció al resto de sus rivales y no soltó la prenda hasta París.

Sábado 27, Albertville-Val Thorens (130km)

Por si no fuera suficiente, el último día antes de París guarda una auténtica barbaridad: el interminable ascenso a Val Thorens (2365m), de 33.4km al 5.5%. Sin grandes porcentajes asusta por su longitud y el diseño de la etapa, con el Cormet de Roselend, la cota de Longefoy y un total de 4450m de desnivel acumulado. El único precedente se remonta a 1994, con victoria para el colombiano Nelson Cacaíto Rodríguez, que nunca volvió a ganar. Indurain, con su cuarto Tour en el bolsillo, controló a sus rivales, agotados, salvo el inconformista Pantani, que atacó al asalto del podio.

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