Después de casi un mes de parón que se antoja demasiado largo para un país como el nuestro, el ciclismo profesional regresa a España. Y lo hace con un bloque de carreras que a lo mejor por participación no parecen destinadas a llevarse demasiada parcela de atención mediática más allá de los que seguimos cada paso que dan los ciclistas. Pero mientras la gran mayoría de los equipos World Tour miran al Giro, hay muchos corredores españoles que ponen sus ilusiones en estas tres pruebas. Dispuestos a honrar el calendario nacional.

Son la Vuelta a Asturias -29 de abril al 1 de mayo, la Vuelta a Madrid -5 al 7 de mayo- y, por último, la Vuelta a Castilla y León -19 al 21 de mayo-. Tres carreras que en su día llegaron a tener cinco etapas, que también pasaron el trance de la desaparición –salvo la castellanoleonesa- y que ahora parecen haberse consolidado en el formato de tres días. De hecho, la mejor noticia es que Madrid gana una jornada más, pues el año pasado sólo fueron dos etapas. El calendario español, poco a poco, sigue cogiendo algo de aire. Menos del que debiera, por desgracia.

Asturias abre fuego

El caso es que, con Movistar como único equipo World Tour presente en todas ellas, los equipos modestos tienen la oportunidad de aguar la fiesta a los ‘telefónicos’ y se toman este bloque como una parte fundamental dentro de la temporada. Es el caso del Burgos-BH, equipo que ha experimentado una mejoría importante con respecto al año pasado y busca refrendarla. Ibai Salas será una de sus puntas de lanza, y llega después de una concentración en altura: “He estado en Navacerrada y llego en buen momento y motivadísimo después de estar entre los mejores en Amorebieta. Mi objetivo es buscar una victoria de etapa”, explica.

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Pero el Burgos-BH, que por cierto verá el regreso de Pablo Torres a la competición, busca también la clasificación general por mediación de David Belda: “Tiene opciones de estar delante, veremos cómo sale del Acebo pero es una buena carrera para él”, continúa Ibai. La realidad es que, de momento, Castilla y León se percibe como algo lejano. Todos los corredores piensan en Asturias, a la que atribuyen por orografía y clima más dureza que a Madrid. Con la misma intención, disputar la general, va Euskadi-Murias, en las figuras de Gari Bravo y Mikel Bizkarra. “Nos va muy bien por recorrido, siempre con puertos, siempre arriba y abajo”, cuenta Eneko Lizarralde. El bergararra espera por fin superar del todo su dura caída en la Challenge el pasado enero: “Ya me he encontrado bien esta semana. Para mí este mes va a ser muy importante porque quiero coger ya el punto, y para el equipo también de cara a lograr resultados”.

El problema: estará Nairo Quintana. Ya saben todos quién es el gran favorito y también porque son conscientes de que si está a nivel Giro será difícil hacerle sombra. Pero por otra parte es una motivación más: “Lo lógico es que ya venga muy fino. Si es así, va a estar complicado darle el susto”, vaticina Pablo Guerrero, del Radio Popular Onda-Boavista. José Manuel Gutiérrez (Kuwait-Cartucho.es) ve otro competidor más para la ronda asturiana: “Cuidado con Óscar Sevilla, que en Colombia se anda muchísimo y él está ganando mucho allí”, comenta el cántabro, que acudirá por segunda vez a la prueba.

Tanto Guerrero como el ‘Gallu’ Gutiérrez ven en Asturias una prueba que les viene especialmente bien: “Vengo en forma. He estado haciendo varios tests con mi entrenador y los números son buenos. Esa era la idea, llegar aquí ya bien y estar delante”, afirma el malagueño, que quiere ir “día a día” y ver sus posibilidades: “Si el primer día no pierdo tiempo, en el Acebo que ya lo conozco puedo estar arriba. Veremos”. Y Gutiérrez también se muestra ambicioso: “Por los números que he hecho entrenando, creo que puedo estar entre los 20 primeros de la general, aunque antes que terminar en Top20 prefiero que se me vea en fugas y ser protagonista. Me gusta el terreno, me va bien el clima y estoy a una hora de casa. Quiero cuajar un buen papel”, sentencia el corredor de la vecina Cantabria.

Madrid, territorio ‘Cartucho’

Para el equipo Kuwait-Cartucho la cita verdaderamente importante es Madrid, de donde es su segundo espónsor. De hecho, salvo sorpresa Davide Rebellin estará en la cita madrileña. “Para mí, personalmente, es el mes más importante porque son las tres pruebas que voy a correr más cerca de casa. Pero lo cierto es que el equipo no nos ha transmitido una presión especial de momento. Es verdad que para Madrid todavía queda. Nosotros queremos dar buena imagen siempre, pero no hay una presión extra”, argumenta Gutiérrez.

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La cita madrileña tiene, eso sí, unas características diferentes a la asturiana y la castellanoleonesa, que este año será bastante dura con la Camperona como juez de paz en la segunda etapa: “Para mí Madrid también es una buena carrera, con alguna media montaña y final para gente rápida en grupos no demasiado grandes”, avisa Ibai Salas. Guerrero, escalador puro, prefiere evidentemente otro tipo de finales: “Me han dicho que la Camperona es durísima, y el Acebo ya lo conozco. En Madrid un corredor como yo tiene menos opciones, aunque siempre me gusta ser combativo y buscar escapadas”. Lizarralde también cree que la ronda madrileña es, sobre el papel, la menos propicia: “Es verdad que no tenemos tanto corredor rápido y en citas más duras vamos mejor. Pero el equipo también rindió muy bien en Madrid el año pasado”, explica el de Bergara, que también tiene la ilusión de ir a Castilla y León. La ronda saldrá de Aguilar de Campoo, cerca de donde procede su familia materna.

Así pues, vienen tres semanas de ciclismo de gran nivel por las carreteras del centro y norte de España. Es cierto, no habrá grandes equipos World Tour con estructuras millonarias, pero sí un gran número de ciclistas españoles que buscan darle brillo a estas competiciones, honrar el calendario español y conseguir unos resultados que adornen su temporada. “Es un mes para intentar lucirse”, dice otro corredor de un equipo humilde. El mayo ciclista español es un reflejo de lo que un día fue nuestro calendario competitivo, que todos los meses tenía carreras suficientes y al que sólo le quedan los supervivientes de una crisis que arrasó con pruebas, horas de televisión y equipos.

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