Hace dos semanas que desde esta web informamos de la delicada situación por la que pasaba el equipo Bolivia, conjunto continental con licencia en el país andino pero una importante presencia de ciclistas y dirección españoles. Los acontecimientos en torno al devenir del proyecto se siguen sucediendo sin que de momento se haya solucionado tal situación. A día de hoy, los ciclistas siguen sin cobrar mientras desde el equipo tratan de dar nuevos pasos que permitan la entrada de dinero.

Ahora la plantilla se encuentra en Portugal, en un paréntesis entre carreras: han disputado el afamado Gran Premio Jornal de Noticias, y este viernes tomarán parte también en el G.P. Beiras e Serra da Estrela (2.1.), vuelta de nuevo cuño que tendrá lugar entre el 2 y el 4 de junio, es decir, de viernes a domingo de esta semana. El calendario sigue estando comprometido: en el mes de julio el equipo debería ir al Gran Premio Villafranca-Ordizia y al Circuito de Getxo, pero además Arueda.com ha podido saber que la escuadra está invitada a la Vuelta a Colombia, a disputar del 1 al 13 de agosto.

Sin embargo, es posible que no llegue viva al mes estival si no consigue una vía de financiación rápida. El compromiso del Ministerio de Turismo tras la entrada de Wilma Analoca sirvió para calmar las aguas un tiempo, pero a día de hoy la situación no ha cambiado. Los ciclistas siguen sin percibir sus sueldos, aunque fuentes del equipo han afirmado a este medio que los corredores que han salido –Sergio Rodríguez, Pedro Gregori y Jeferson Cepeda- “ya tienen todo el dinero liquidado”, sin que se haya podido confirmar este extremo del lado de los deportistas. No así los ciclistas bolivianos, que tenían un sueldo alrededor de los 360 euros mensuales que no han percibido –el salario mínimo en el país equivale a 265 euros-. Los que aguantan en la plantilla quieren seguir compitiendo, pero entienden que la situación se está alargando demasiado por lo que no descartan un plante y hacer saber la situación a la UCI para tratar de ejecutar el aval.

Dos bajas más

En este sentido, hay que hablar de dos nuevas bajas en la escuadra por razones muy distintas. Y de nuevo los dos son españoles: Carlos Jiménez ha encontrado una oportunidad en otro lugar -el equipo aún no ha trascendido- y ha decidido cogerla. El corredor comunicó a su equipo la decisión tras la Vuelta a Castilla y León. De hecho, ya no figura en la UCI como miembro de la escuadra boliviana.

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El otro es Egoitz García, por motivos obvios. El vasco se plantó y dijo que no corría más puesto que no estaba cobrando. Sigue inscrito como miembro de la plantilla, pero desde el equipo se asegura que está “fuera a todos los efectos”. Además dan su deuda también como liquidada por no haber devuelto los materiales. García recibió, según afirman desde la estructura, los meses de enero y febrero por adelantado. El propio corredor aseguró en el portal Ciclo21 que él mismo los exigió “como garantía”, no que se hiciera por iniciativa del equipo, y que correspondía a noviembre y diciembre. Y desde luego en sus declaraciones no consideraba la deuda saldada, pues hablaba repetidamente de «acudir a la UCI».

Otro de los frentes abiertos para los ciclistas bolivianos son las becas del gobierno para preparar los Juegos Sudamericanos de 2018. El programa, bajo el nombre de ‘Equipo Bolivia’, no incluye a ningún integrante de la escuadra pues el único ciclista presente es Óscar Soliz, del Movistar Team colombiano. Desde el Gobierno aluden a que la Federación de Ciclismo no envió las propuestas. En cualquier caso, después de los programas A y B, ya otorgados, se espera que los corredores estén incluidos en el programa C. Eso sí, la cuantía de la beca será menor.

“Tenemos que amoldarnos a Bolivia”

Recientemente, Arueda.com pudo contactar con Juan Hortelano. El integrante español del equipo aludió a un problema de plazos: “Estamos hablando de un gobierno, no una empresa. Bolivia no puede amoldarse a España, somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a ellos”, explicó. Sin embargo, confía en que se solucione: “Si esto no tuviera visos de solucionarse no estaríamos corriendo. Eso seguro”.

Por otra parte, Hortelano incide en las diferencias culturales entre ambos países: “Nos hemos gastado más de 3.000 euros en bidones, por poner un ejemplo. Cuando hemos pasado la factura nos preguntan qué hacemos con ellos. Les decimos que en Europa se tiran y ellos se echan las manos a la cabeza. Preguntan cómo somos capaces de tirar algo que vale 1,50. Son estilos de vida muy diferentes”, explica, y vuelve a incidir: “Bolivia no puede amoldarse a nosotros. Tenemos que hacer ese esfuerzo”.

Hortelano se agarra al compromiso del Gobierno boliviano: “Si un presidente no quiere que el equipo salga, no se va a hacer una foto con los ciclistas. El problema ha sido en el cambio del Ministerio de Turismo, pero está en vías de solución. Cerrar ahora las puertas sería lo más fácil, pero no queremos eso”, continúa, aunque admite que la situación no es la ideal y que los corredores no están al día: “Ni ellos, ni yo tampoco”, zanja.

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Desde el equipo, además, se tiene la sensación de que algunas organizaciones los han dejado fuera en España. Así, una fuente consultada no cierra la puerta a que continúe “como equipo únicamente latinoamericano, sin españoles”, ya que a su juicio “España ofrece poco a cambio de tener base allí”. Basan su argumentación en la no invitación a las carreras del calendario español, más allá de Challenge de Mallorca, Comunidad de Madrid, Castilla y León y las clásicas vascas. De hecho, afirman que en algunas pruebas tenían invitación a medias: “Podíamos ir, pero pagándonoslo todo nosotros a diferencia del resto de equipos, a los que sí ayudaban”.

‘Modelo Murias’, la tabla de salvación

En cualquier caso, desde la central boliviana aseguran que siguen buscando soluciones que permitan la continuidad en los próximos meses. En concreto, hace una semana se anunció un acuerdo con la Asociación Bolivia te Espera, un colectivo de ciudadanos bolivianos residentes fuera de su país. “Los socios realizarían aportaciones, es una sociedad creada expresamente para apoyar al equipo”, afirma uno de los dirigentes de la estructura desde Bolivia.

El modelo sería un sucedáneo de lo que se hace ya en el Euskadi-Murias, que ofrece la posibilidad de hacerse socio para dar una contribución económica al proyecto vasco. Además, también afirman estar concretando el patrocinio de la Federación de Integración de Asociaciones Culturales Bolivianas (F.I.A.C. BOL), actualmente en fase de negociaciones. “Todavía no se ha definido la forma, pero estamos en conversaciones para ello y tienen prevista una cooperación económica”, confirma esta misma fuente.

Desde luego el futuro de la escuadra latinoamericana es incierto. Por un lado el hartazgo de los principales actores, los integrantes del equipo, que se están haciendo el calendario entero sin la remuneración prometida. Incluso, apuntan algunas fuentes, el cuerpo técnico estaría poniendo dinero de su propio bolsillo para ir a las carreras. Por otro, la ilusión de que los compromisos se hagan realidad y los cóndores ciclistas remonten el vuelo. La situación es compleja y sólo el tiempo dirá si hay o no final feliz.

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