Hace ahora cuatro meses, durante la Vuelta a España, el equipo Cannondale-Drapac estaba al borde de la desaparición. A base de tesón y tratando de sobreponerse a un destino que parecía seguro, Jonathan Vaughters tiró de todas las herramientas que tuvo a su alcance para asegurar la supervivencia de la estructura norteamericana. Desde el crowdfunding hasta mover todos los contactos posibles.

Finalmente, salió bien y EF Education First se sumó al proyecto garantizando su supervivencia durante tres temporadas más. Y ahora hace sus propósitos de año nuevo con cuatro frentes abiertos y una plantilla de 25 corredores, aunque con el mercado jugando en su contra porque muchos ciclistas se marcharon al no tener la seguridad de que el proyecto continuaría. Sin embargo, otras piezas clave de su bloque han decidido quedarse.

Urán al Tour, Woods al Giro

Para empezar, Rigoberto Urán ejercerá de patrón de la escuadra que cambia el verde claro por una combinación entre blanco y rosa en su maillot. El colombiano dice que quiere “subir un escalón más” en el Tour de Francia. Teniendo en cuenta que este 2017 ha sido segundo, queda claro que lo que busca ‘Rigo’ es básicamente ganar la carrera.

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Mientras tanto, Michael Woods irá al Giro en busca de una buena general, pero sin presiones y con mucha libertad. Con 31 años, el canadiense ha explotado en 2017 en una Vuelta a España donde estuvo dos semanas entre los más fuertes, aunque se le terminó haciendo larga. “Está muy verde pese a su edad. No se le puede exigir más, pero está dando un rendimiento increíble. Estamos impresionados y creemos que tiene mucho margen de progresión”, dijo el director Juanma Gárate de él en la Vuelta.

Precisamente en la Vuelta podrían coincidir los dos. Urán va a estar porque quiere llegar en buenas condiciones al Mundial de Innsbruck. Y Woods puede tener una buena oportunidad teniendo en cuenta que llegará fresco desde el Giro con tiempo más que suficiente para recuperar y una temporada más de experiencia.

Clásicas y sprints

Aparte las vueltas de tres semanas, la primavera es otro de los focos de Vaughters: “Sep Vanmarcke no estuvo bien de salud en 2017. Si está en condiciones, es un rival realmente difícil de vencer”, explica Vaughters en un comunicado del equipo. Así que él será el seguro en un equipo que ha perdido a Van Baarle en las piedras y a Slagter en las Ardenas. El neerlandés estará acompañado de Wippert, que también va creciendo poco a poco.

Sacha Modolo, en Gippingen. Foto: Rene Vigneron/BettiniPhoto©2017

Y la llegada de Sacha Modolo y Daniel McLay implican la entrada del EF Education First en los sprints. “Por primera vez en mucho tiempo, vamos a ser competitivos en velocidad”. El italiano, algo más contrastado que McLay, será en principio el encargado de pelear contra los grandes velocistas, esta vez con un pequeño grupo de apoyo para tratar de dejarlo en buenas condiciones. Ahora falta que las cosas funcionen y eso lo decidirá la carretera. Pero lo que parecía la crónica de una desaparición anunciada se ha convertido en un proyecto ilusionante.

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