Si en cualquier evento deportivo el papel del equipo médico es fundamental, en una prueba como la Gaes Titan Desert by Garmin éste cobra una importancia todavía mayor, crítica diríamos. Las altas temperaturas, la extrema sequedad del ambiente, los problemas estomacales y el esfuerzo prolongado y de alta intensidad son aspectos que combinados, pueden poner en serio riesgo la salud de los deportistas, un riesgo cuyo control es responsabilidad de los médicos de la Titan. Por ese motivo, hemos querido conocer cómo es el día a día y cómo trabajan en el desierto uno de los pilares para que la prueba que estos días se está disputando, discurra sin mayores problemas y que la mayoría de participantes lleguen a meta sanos y salvos.

Un trabajo en equipo

En la presente edición de la Titan Desert un equipo de 13 médicos vela por la salud de todos los participantes y staff técnico, ofreciendo un servicio de atención durante las 24 horas del día y los 6 días de la prueba. Su trabajo, como es lógico, comienza bastante antes del inicio de la Titan, de hecho, el equipo al completo se desplaza a Marruecos 3 días antes de la celebración de la primera etapa.

El objetivo es el de tener tiempo para organizar todo el material médico, la distribución de medicamentos que se van a desplazar en los diferentes baúles que transportaran los vehículos de asistencia médica, instalar la carpa y el hospital de campaña del campamento así como hacer inventario del material. Nada puede fallar para cuando lleguen los corredores.

Cada día se hace un seguimiento en el campamento de los participantes que lo precisan

La organización del equipo se basa en formar pequeños grupos (que pueden ser incluso de un sólo miembro) con funciones y tareas específicas. Por un lado, 8 médicos son los que atienden a los participantes en carrera, a lo largo de diversos puntos que se han planificado previamente tales como avituallamientos, pasos de control, unidades móviles etc. Por otro y en paralelo, 5 doctores son los que se quedan en el campamento base, atendiendo a los corredores que les precisen en el momento de la salida, de la llegada o quienes ya fuera de carrera, permanecen en el campamento y necesitan seguir atendidos por los médicos.

Todo el equipo médico, esté en unidades móviles, puntos fijos del recorrido o el campamento, están conectados mediante emisoras y el PC Course, que les conecta con la organización vía satélite.

Una jornada en carrera

Ellos son quizás, de los profesionales que más madrugan en la Titan. Se levantan puntualmente a las 5 de la mañana para desayunar y a las 5 y media, salir con el convoy que marca la ruta y realiza el flechaje. De esta forma, los médicos se van posicionando en los puntos ya programados del recorrido. Entre las 6 y las 8 de la mañana, normalmente, todos los médicos están ubicados en sus posiciones a lo largo del recorrido, incluidos los de las unidades móviles. Justo a las 8 de la mañana, arrancan los participantes desde la línea de salida.

A modos de ejemplo, en la primera etapa de esta edición de la Titan el equipo médico llevó a cabo 70 intervenciones, incluido un traslado por un caso grave de arritmia que precisó de asistencia cardiológica.  De todos modos, el perfil de la etapa, los kilómetros acumulados o la calor de esa jornada, pueden incluso duplicar el número de intervenciones o aumentar la gravedad de las incidencias.

Las actuaciones más comunes son las curas de llagas en las nalgas que se producen por el gran número de horas de contacto con el sillín, deshidrataciones, golpes de calor y problemas estomacales. Como es obvio, todos los medicamentos que se administran en la Titan son bajo criterio y supervisión médica, estando totalmente desaconsejada la automedicación.

Los médicos de la Titan nos comentan que cualquier intervención que realizan se documenta. Esta lleva asociada un registro con el dorsal del corredor, el médico que la ha llevado a cabo, la hora en la que se ha producido, el tratamiento que se ha realizado y hora de consulta o cita posterior si el tratamiento necesita un seguimiento en los días que queden de prueba..

Pero la larga jornada de los médicos no acaba con la finalización de la etapa. Después de concluida, las visitas al hospital de campaña ubicado en el campamento se suceden casi constantemente hasta después de la hora de la cena, hay que tener en cuenta que en el campamento pernotan más de 600 ciclistas y eso genera un volumen alto de consultas y necesidades. Y por si esto fuera poco, el equipo realiza una última reunión antes de ir a descansar en la que hacen una valoración de la jornada, se detallan los casos que hayan ocurrido durante el día y que requieran de un seguimiento especial en próximas jornadas o por ejemplo, elaboran protocolos o planifican consejos que transmitir a los participantes en los brieffings que cada día se imparten a los participantes. Un día a día, realmente agotador.

 

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