Los mejores de 2020: Marc Hirschi, un año al ataque

El año de la pandemia ha sido también el de la confirmación para un puñado de jóvenes llamados a dominar el pelotón la próxima década. Ya hemos hablado (y seguiremos hablando) de Evenepoel, Pogacar, Van Aert o Van der Poel, pero hoy le toca a un suizo que algunos no lo vimos venir. No engaña a nadie con su cara de niño bueno y esos mofletes. Encima de la bici tiene instinto asesino. Lo demostró en grandes escenarios como el Tour, el Mundial o las Ardenas. Es Marc Hirschi (Sunweb) un ciclista al ataque.

El protegido y representado de Cancellara estaba bajo la lupa desde que conquistó el arcoíris sub-23 en Innsbruck, en el duro circuito que entronizó a Valverde (y Evenepoel). Su paso a profesionales con el Sunweb fue discreto, aunque en su primera campaña logró resultados en las cotas (3º en San Sebastián) y los adoquines (10º Harelbeke y 5º en el BinkBank Tour) que adivinaban unas condiciones de súper clase.

En la temporada del coronavirus no pudo expresar su progresión hasta el posconfinamiento. Se presentó en su primer Tour con un perfil bajo después de intentarlo sin éxito en las fugas del Dauphiné. Hirschi no tardó ni dos días en hacerse notar. Fue el único que respondió al ataque de Alaphilippe en la cota de los Cuatro Caminos (luego enlazó Yates). Sobrado de piernas y de confianza, no dudó en colaborar con Loulou hasta la meta en las calles de Niza y se quedó sin la victoria sólo por un despiste.

Hirschi, vencedor de la 12ª etapa del Tour en Sarran. Foto: PresseSports/Bernard Papon

Después de refugiarse varias etapas en el anonimato del pelotón, reapareció a lo grande en el segundo domingo de carrera, un día de montaña en los Pirineos. Sin acuerdo en la fuga, el suizo se marchó solo en la durísima subida de Hourcère y resistió al empuje de los favoritos en el Marie Blanque. En el descenso abrió un poco de hueco, pero en el tramo favorable hacia Laruns su equipo le recomendó esperar y Pogacar le remató en el esprint. En el Tour no basta con merecerlo.

A la tercera fue la vencida para Hirschi. En otra jornada para la escapada, esta vez por el Macizo Central, se quedó sin rivales en el inédito y empinado Suc au May. El helvético remató una gran táctica de equipo, lanzado por Kragh Andersen y Benoot –dos días después en Lyon le tocó a él vaciarse por el danés–, y certificó la primera victoria de su carrera, nada menos que en el Tour, buena carta de presentación.

Sólo una caída bajando el Aravis en la última etapa de los Alpes, otra vez en la fuga, le impidió luchar por otro triunfo parcial y el maillot de la montaña, pero subió al podio de París para recoger el premio al ciclista súper combativo. Hirschi cerró la temporada con tres podios en el Mundial de Imola (3º), la Flecha Valona (1º) y la Lieja-Bastoña-Lieja (2º condicionado por la tontería de Alaphilippe). Descaro, talento y explosividad, a los 22 años ya se sienta a comer en la mesa de los mejores.

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