Los ocho mejores de 2019 (II): Van der Poel, un talento de otro planeta

Quince victorias en ciclocrós, incluido el flamante Europeo de Silvelle, nueve triunfos en mountain bike y diez éxitos en la carretera. Son los números de Mathieu van der Poel en 2019, un talento de otro planeta. Protagonista indiscutible en el ‘ocho’ ideal de la temporada para Solobici, aquí nos centramos en la ruta, donde ha explotado definitivamente con un impacto brutal en solo 31 días de competición.

El joven prodigio del equipo Corendon-Circus ya no es el nieto de Raymond Poulidor, mítico segundón del Tour entre los años 60 y 70. Tampoco es el hijo de Adrie van der Poel, reputado clasicómano y especialista de ciclocrós en los 80 y 90. Se ha ganado un nombre por sí mismo, se ha saltado todos los pasos lógicos en una evolución nunca vista y apunta a las leyendas de este deporte.

Tirano del barro con 32 victorias en 34 carreras entre octubre de 2018 y febrero de 2019, el belga de pasaporte neerlandés debutó en la carretera por la puerta grande con un triunfo en la primera etapa del Tour de Antalya, una prueba menor. Después de un merecido descanso inició su campaña de clásicas con mala pata: acabó en una ambulancia tras sufrir caída sobre el adoquín de la Nokere Koerse. Eran solo unos rasguños y lo demostró la semana siguiente levantando los brazos en el GP de Denain.

Amenaza de los grandes especialistas del pavés, Mathieu van der Poel llegó a la Vuelta a Flandes tras dos buenas actuaciones en la Gante-Wevelgem (4º) y, sobre todo, en A Través de Flandes (1º). Otra caída, esta vez en la gran cita de la primavera flamenca, condicionó su primer intento de ganar un Monumento. Se repuso, enlazó con los mejores y se dejó ver en cabeza en los momentos más importantes, pero se tuvo que conformar con otro 4º puesto, nada mal para un debutante.

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