Los próximos retos de Van der Poel

Animal competitivo, en el barro, la carretera o la montaña, Mathieu van der Poel siempre quiere más. Después de conquistar el Mundial de ciclocrós en Ostende, el cuarto de su carrera, tercero consecutivo, el neerlandés señala sus próximos objetivos en 2021: las clásicas de pavés, su debut en el Tour de Francia, el oro olímpico de cross country en Tokio y el Mundial de ruta en Flandes.

Desde su definitiva explosión en 2019, Van der Poel ha demostrado una capacidad inusual para compaginar disciplinas sin perder competitividad. Es cierto que ha limitado la carga de carreras en CX y MTB, aunque en el año de la pandemia su calendario no es el mejor ejemplo. Esta temporada, con unos Juegos Olímpicos de por medio, también adquiere un tono distinto.

Con el arcoíris a buen recaudo, da por finalizada su campaña en el barro, pero se tomará sólo una semana de descanso antes de centrarse en la carretera: “Me siento realmente fresco y la temporada de ruta puede comenzar para mí. El ciclismo es mi única actividad, especialmente ahora, que el coronavirus domina nuestras vidas, no hay restaurantes abiertos y no podemos ver a los amigos”, asume el talento neerlandés en una interesante entrevista para Wielerflits.

De los Emiratos a Roubaix

Con la presencia asegurada en todo el calendario WorldTour, el Alpecin-Fenix ha diseñado un programa de primera división para Van der Poel. UAE Tour (del 21 al 27 de febrero), Strade Bianche (6 de marzo), Milán-San Remo (20 de marzo), Tour de Flandes (4 de abril) y París-Roubaix (11 de abril), son las carreras confirmadas por ahora, si la crisis sanitaria lo permite.

Van der Poel ya ganó en Flandes ante Van Aert. Foto: Eric Lalmand/Belga

La primera toma de contacto con el mountain bike de competición se producirá después de las clásicas. Presumiblemente estará en las tres primeras pruebas de la Copa del Mundo de XCO: Albstadt (Alemania, 8-9 de mayo), Nove Mesto (República Checa, 15-16 de mayo) y Leogang (Austria, 5-6 de junio). Y al terminar participará en un training camp en Livigno.

El oro puede con el verde

“Todo el mundo sabe lo importantes que son los Juegos para mí. Incluso consideré saltarme el Tour de Francia, pero eso no es posible y lo acepto. Los patrocinadores son los que pagan mi salario, por lo que mezclar un poco de agua con el vino de vez en cuando no hace daño. Y estar en el Tour no es un castigo, pero en mi cabeza sólo pienso en Tokio”, se sincera Van der Poel, que podría bajarse antes de llegar a París descartándose de la lucha por el maillot verde.

El plan del neerlandés podría pasar por abandonar el Tour en el segundo día de descanso (12 de julio) para tener un tiempo de descanso y adaptación antes de competir en Tokio (26 de julio). “Nunca ha sido un problema para mí cambiar de una disciplina a otra. En 2019 ya gané el Nacional de carretera después de un training camp de MTB, pero no quiero correr riesgos”.

Van der Poel hace dos años en Val di Sole. Foto: Bartek Wolinski/Red Bull

De Vlaeminck en el horizonte

Volviendo al ciclocrós, Van der Poel nunca dejará de lado la disciplina en la que se dio a conocer: “Es pura diversión y sin estrés porque ya no tengo nada que demostrar. Quiero seguir haciendo diez o quince carreras al año al menos hasta los treinta (en enero cumplió 26)”.

En Ostende igualando los cuatro títulos mundiales de Roland Liboton, cada vez más cerca de Eric De Vlaeminck, el más laureado con siete oros. “No he pensado todavía en eso, pero a la larga podría convertirse en una meta. Sin embargo, todavía me queda un largo camino”, asume.

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