Hasta hoy, en que más o menos se ha seguido un desarrollo ‘normal’, la París-Niza estaba siendo un completo caos de viento, abanicos y victorias en sprints reducidos de Dylan Groenewegen. Pero, aparte de que esta tarde Sam Benett le ha quitado lo que iba a ser su tercera etapa consecutiva, esta edición de la ‘Carrera hacia el Sol’ está siendo noticia por otro asunto.

Y es que, por primera vez, están empezando a funcionar los tests antidoping que detectan el uso de Tramadol por parte de los ciclistas. Recordemos que el Tramadol es ese potente analgésico que lleva varios años ‘de actualidad’ al no estar prohibido y haberse expandido su uso en muchas disciplinas deportivas. También conviene recordar que uno de los efectos secundarios más frecuentes era la somnolencia y pérdida de reflejos.

Este fue uno de los principales motivos que esgrimió la UCI para situarlo en el listado de prohibiciones. Por la pérdida de reflejos derivada de su consumo, aumentaba considerablemente el riesgo de accidentes. Sirva todo esto como contexto.

Pues bien, ayer por primera vez se hicieron tests a corredores buscando esta sustancia. Romain Bardet y Dylan Groenewegen estaban entre los seis ciclistas controlados, según el Het Laatste Nieuws. La prueba, siempre según este medio de comunicación, consistió en tomar una pequeña muestra sanguínea de la yema de los dedos de cada uno. Sergio Henao también se sometió a control.

El uso de Tramadol, pese a estar prohibido y por tanto ser ya sancionable, no se castiga con la suspensión de competición de primeras sino con una multa económica de 5.000 francos suizos y la descalificación de la carrera en la que esté compitiendo el ciclista. Si hay reincidencia sí podría haber castigo de hasta cinco meses. El cerco al Tramadol ha llegado.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.